-¿Ya van a ser las 8 a.m. o 8 p.m.?
De ese modo se cuestionaba el Varón en su eterna ambigüedad. Se acababa de levantar, y más adelante descubriría que era ya de mañana, aunque la calle estaba realmente oscura. “¿Qué será de ella hoy?”, se preguntaba el Varón. Hace días que no sabía nada de ella. El tiempo pasaba, los segundos, ¿o serían minutos? El Varón no se decidía, su ambigüedad le impedía emitir una decisión, como también le impedía decidir si debía declararle su amor o no a Sor S., de quien estaba perdidamente enamorado hace muchos meses (¿o eran años?).
Lo que el Varón Ron Ron no sabía era que Sor S., miembro del importantísimo Priorato de Sobiun, había sido abducida por la maléfica agrupación conocida como la Unión Perversa Kuántica, o UPK. El Varón poco conocía sobre esa agrupación, y de hacerlo, no se hubiera podido decidir en qué hacer al respecto. Su eterna ambigüedad sería puesta a prueba momentos luego cuando, al prender la televisión, se enteró del terrible suceso.
El Varón tomó el control remoto con una mano, luego con la otra, hasta que, de casualidad, se apretó el botón de encendido. En el aparato emisor de imágenes el Varón pudo ver a tres mujeres que realizaban un baile extraño, disfrazadas cada una de un animal.
“-Con ustedes, ¡La Granja Show! Con Dragón, Tony y Mist…”
El Varón cambió de canal.
“-…sin saber la razón. Pero lo que si es cierto es que solo la UPK podría estar detrás de semejante acto de maldad. ¿Quién más podría querer secuestrar a Sor S., miembro benévolo del Priorato de Sobiun? No cabe duda que los…”
El Varón apagó la televisión y corrió hacia el edificio del Priorato.
…
El Chico de Madera cruzó las puertas del Priorato, lleno de preguntas y buscando consejo para poder derrotar a la maléfica UPK. El Gran Maestre Ángel era una importante figura moral en la ciudad, y su Priorato tenía como misión regular tanto el bien como el mal. El Chico de Madera nunca había tenido que acudir antes ante el Gran Maestre Ángel, pero la situación requería de la mayor cantidad de aliados. Además, si las palabras de la misteriosa chica de los caramelos eran ciertas, necesitaría la ayuda de cuatro compañeros más para derrotar a Gordicia y su malévolo plan.
El Chico de Madera llegó ante el Gran Maestre Ángel y le contó todo lo que había sucedido: el laberinto, el experimento, la abducción de Miss Bernaola y el encuentro con la chica angelical. Ángel lo escuchó atentamente, con el rostro calmado y la expresión completamente relajada. La tranquilidad del Maestre, empezaba a inquietar al Chico de Madera pues, dentro de su pecho de madera, las pilas se empezaban a sobrecargar de ira. De pronto, el Maestre le hizo una señal al Chico de Madera para que se tranquilizara. Alguien más había llegado para hablar con él.
El Varón le contó al Gran Maestre Ángel lo que había escuchado en la televisión, pero éste ya estaba enterado. El Chico de Madera observó al Varón: era la primera vez que veía a un ser tan ambiguo. El Varón esperaba la respuesta del Gran Maestre Ángel, quien se encontraba en un trance de sabia y profunda relajación. Al fin, les dijo a los dos:
-No hay duda que el mal de Gordicia continuará en expansión, a menos que alguien detenga su maléfico experimento. Ustedes dos han perdido cada uno a alguien querido, y el deseo de rescatar a sus amadas puede guiarlos hacia la victoria. Deberán trabajar juntos para lograr su cometido.
El Chico de Madera asintió, mientras el Varón, ambiguo, no podía decidirse si aliar fuerzas con este extraño ser madérico al que acaba de conocer. Cuando al final pudo decidirse, y los dos estaban a punto de partir, un sonido estruendoso, una voz robótica amplificada por un megáfono pudo oírse en las afueras del Priorato.
-¡Primates con súper encéfalo desarrollado y pulgar oponible! ¡Ríndanse ante la voluntad de la Unión Perversa!
De pronto, con una explosión, la puerta del Priorato se derrumbó, dando paso a decenas de guardias androides con voz robótica, guiados por su maligna y robótica líder, Dodette. La secuaz de la UPK envió a sus tropas al ataque con una simple orden.
-Guardias Éticos, ¡Destruir oposición!
Los Guardias Éticos de Dodette empezaron a ocupar el terreno del Priorato de Sobiun, vaporizando a los miembros del Priorato luego de emitir una breve sentencia: “¡Tu no eres ético!”. El Chico de Madera y el Varón se escaparon por el ala izquierda del Priorato, que aún no había sido atacada por las fuerzas éticas de Dodette. Mientras escapaban por una ventana, pudieron ver como Dodette misma se acercaba al Gran Maestre Ángel y, luego de emitir su “¡Tu no eres ético!”, lo vaporizó.
El Chico de Madera guió al Varón a través de la ciudad hasta llegar al laberinto que marcaba la entrada a la UPK. Las circunstancias los habían llevado a tener que trabajar juntos para poder salvar a Miss Bernaola y a Sor S. del maligno experimento de la Unión Perversa Kúantica. El Chico de Madera se preguntaba si el Varón sería el primero de los cuatro compañeros que debería encontrar para derrotar a Gordicia y sus malévolos secuaces.
De pronto llegaron al lugar indicado. Era la entrada al laberinto, donde el Chico de Madera había estado tan solo un día antes. Sin embargo, algo había cambiado. Donde antes se habría el camino de vegetación para permitir el paso al inmenso laberinto, ahora se levantaba una enorme, gruesa y maciza barrera de hierro puro. El Chico de Madera no entendía cómo era posible que semejante pared metálica hubiera sido erigida en tan poco tiempo. El Varón comprendía aún menos: era la primera vez que estaba en ese lugar. Todo había sucedido tan rápido: tan solo ayer Sor S. aun se encontraba sana y salva en su residencia cerca al Priorato, y él, en su eterna ambigüedad, se debatía sobre si debía declararle o no su amor. Ahora se debatía sobre cómo hacer para cruzar esa barrera pues, y esto lo sabía muy bien, no podría salvarla sin lograrlo.
El Chico de Madera no intentó utilizar su Astilla Pilla: sabía las astillas no lograrían atravesar el denso metal. No conocía a nadie que pudiese derrumbar una barrera de metal tan sólida como la que se erigía ante los improvisados compañeros. Se dio cuenta que el Varón, en su ambigüedad, no lograría hallar una solución, así que le preguntó si conocía a alguien que pudiese remover la barrera.
-Hum…tal vez conozco a alguien. Pero no estoy seguro…
-¿Tu cuándo estás seguro de algo? –le respondió el Chico de Madera, quien, a pesar de lo poco que lo conocía, había llegado a comprender la extensión de la ambigüedad del Varón Ron Ron.
-Llévanos donde a esa persona que conoces. Tal vez pueda ayudarnos a derribar esta barrera. Ojala que no se me acaben las pilas…
Los dos compañeros se alejaron de la entrada del laberinto, mientras la amenazante barrera parecía, de alguna manera inusual y extraña, reírse de ellos.
De ese modo se cuestionaba el Varón en su eterna ambigüedad. Se acababa de levantar, y más adelante descubriría que era ya de mañana, aunque la calle estaba realmente oscura. “¿Qué será de ella hoy?”, se preguntaba el Varón. Hace días que no sabía nada de ella. El tiempo pasaba, los segundos, ¿o serían minutos? El Varón no se decidía, su ambigüedad le impedía emitir una decisión, como también le impedía decidir si debía declararle su amor o no a Sor S., de quien estaba perdidamente enamorado hace muchos meses (¿o eran años?).
Lo que el Varón Ron Ron no sabía era que Sor S., miembro del importantísimo Priorato de Sobiun, había sido abducida por la maléfica agrupación conocida como la Unión Perversa Kuántica, o UPK. El Varón poco conocía sobre esa agrupación, y de hacerlo, no se hubiera podido decidir en qué hacer al respecto. Su eterna ambigüedad sería puesta a prueba momentos luego cuando, al prender la televisión, se enteró del terrible suceso.
El Varón tomó el control remoto con una mano, luego con la otra, hasta que, de casualidad, se apretó el botón de encendido. En el aparato emisor de imágenes el Varón pudo ver a tres mujeres que realizaban un baile extraño, disfrazadas cada una de un animal.
“-Con ustedes, ¡La Granja Show! Con Dragón, Tony y Mist…”
El Varón cambió de canal.
“-…sin saber la razón. Pero lo que si es cierto es que solo la UPK podría estar detrás de semejante acto de maldad. ¿Quién más podría querer secuestrar a Sor S., miembro benévolo del Priorato de Sobiun? No cabe duda que los…”
El Varón apagó la televisión y corrió hacia el edificio del Priorato.
…
El Chico de Madera cruzó las puertas del Priorato, lleno de preguntas y buscando consejo para poder derrotar a la maléfica UPK. El Gran Maestre Ángel era una importante figura moral en la ciudad, y su Priorato tenía como misión regular tanto el bien como el mal. El Chico de Madera nunca había tenido que acudir antes ante el Gran Maestre Ángel, pero la situación requería de la mayor cantidad de aliados. Además, si las palabras de la misteriosa chica de los caramelos eran ciertas, necesitaría la ayuda de cuatro compañeros más para derrotar a Gordicia y su malévolo plan.
El Chico de Madera llegó ante el Gran Maestre Ángel y le contó todo lo que había sucedido: el laberinto, el experimento, la abducción de Miss Bernaola y el encuentro con la chica angelical. Ángel lo escuchó atentamente, con el rostro calmado y la expresión completamente relajada. La tranquilidad del Maestre, empezaba a inquietar al Chico de Madera pues, dentro de su pecho de madera, las pilas se empezaban a sobrecargar de ira. De pronto, el Maestre le hizo una señal al Chico de Madera para que se tranquilizara. Alguien más había llegado para hablar con él.
El Varón le contó al Gran Maestre Ángel lo que había escuchado en la televisión, pero éste ya estaba enterado. El Chico de Madera observó al Varón: era la primera vez que veía a un ser tan ambiguo. El Varón esperaba la respuesta del Gran Maestre Ángel, quien se encontraba en un trance de sabia y profunda relajación. Al fin, les dijo a los dos:
-No hay duda que el mal de Gordicia continuará en expansión, a menos que alguien detenga su maléfico experimento. Ustedes dos han perdido cada uno a alguien querido, y el deseo de rescatar a sus amadas puede guiarlos hacia la victoria. Deberán trabajar juntos para lograr su cometido.
El Chico de Madera asintió, mientras el Varón, ambiguo, no podía decidirse si aliar fuerzas con este extraño ser madérico al que acaba de conocer. Cuando al final pudo decidirse, y los dos estaban a punto de partir, un sonido estruendoso, una voz robótica amplificada por un megáfono pudo oírse en las afueras del Priorato.
-¡Primates con súper encéfalo desarrollado y pulgar oponible! ¡Ríndanse ante la voluntad de la Unión Perversa!
De pronto, con una explosión, la puerta del Priorato se derrumbó, dando paso a decenas de guardias androides con voz robótica, guiados por su maligna y robótica líder, Dodette. La secuaz de la UPK envió a sus tropas al ataque con una simple orden.
-Guardias Éticos, ¡Destruir oposición!
Los Guardias Éticos de Dodette empezaron a ocupar el terreno del Priorato de Sobiun, vaporizando a los miembros del Priorato luego de emitir una breve sentencia: “¡Tu no eres ético!”. El Chico de Madera y el Varón se escaparon por el ala izquierda del Priorato, que aún no había sido atacada por las fuerzas éticas de Dodette. Mientras escapaban por una ventana, pudieron ver como Dodette misma se acercaba al Gran Maestre Ángel y, luego de emitir su “¡Tu no eres ético!”, lo vaporizó.
El Chico de Madera guió al Varón a través de la ciudad hasta llegar al laberinto que marcaba la entrada a la UPK. Las circunstancias los habían llevado a tener que trabajar juntos para poder salvar a Miss Bernaola y a Sor S. del maligno experimento de la Unión Perversa Kúantica. El Chico de Madera se preguntaba si el Varón sería el primero de los cuatro compañeros que debería encontrar para derrotar a Gordicia y sus malévolos secuaces.
De pronto llegaron al lugar indicado. Era la entrada al laberinto, donde el Chico de Madera había estado tan solo un día antes. Sin embargo, algo había cambiado. Donde antes se habría el camino de vegetación para permitir el paso al inmenso laberinto, ahora se levantaba una enorme, gruesa y maciza barrera de hierro puro. El Chico de Madera no entendía cómo era posible que semejante pared metálica hubiera sido erigida en tan poco tiempo. El Varón comprendía aún menos: era la primera vez que estaba en ese lugar. Todo había sucedido tan rápido: tan solo ayer Sor S. aun se encontraba sana y salva en su residencia cerca al Priorato, y él, en su eterna ambigüedad, se debatía sobre si debía declararle o no su amor. Ahora se debatía sobre cómo hacer para cruzar esa barrera pues, y esto lo sabía muy bien, no podría salvarla sin lograrlo.
El Chico de Madera no intentó utilizar su Astilla Pilla: sabía las astillas no lograrían atravesar el denso metal. No conocía a nadie que pudiese derrumbar una barrera de metal tan sólida como la que se erigía ante los improvisados compañeros. Se dio cuenta que el Varón, en su ambigüedad, no lograría hallar una solución, así que le preguntó si conocía a alguien que pudiese remover la barrera.
-Hum…tal vez conozco a alguien. Pero no estoy seguro…
-¿Tu cuándo estás seguro de algo? –le respondió el Chico de Madera, quien, a pesar de lo poco que lo conocía, había llegado a comprender la extensión de la ambigüedad del Varón Ron Ron.
-Llévanos donde a esa persona que conoces. Tal vez pueda ayudarnos a derribar esta barrera. Ojala que no se me acaben las pilas…
Los dos compañeros se alejaron de la entrada del laberinto, mientras la amenazante barrera parecía, de alguna manera inusual y extraña, reírse de ellos.






3 comentarios:
Ahora sí puedo dejar mensaje!
Muchas felicidades a los dos, han hecho una historia muy entretenida...¡ya quiero más!
Jajajajaja
Un besote, primo ;)
quienes son los dos? chico madera.. gracias por el comment en mi blog.. y concuerdo con el commment esta buena la historia.. aunque la protagonista sea una monjita jjaja besos
esta bravote el segundo capitulo es la kagaa...pastrulos!!!!!!!!!!!!xD...
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