Estaba amaneciendo y el Chico de Madera no se movía.
-¡Chico de Madera! ¡Despierta!
Los gritos del Varón Ron Ron no lograban su cometido. Hacía ya una hora que su madérico compañero se había detenido de golpe y había caído al suelo. "Se le deben haber terminado las pilas...aunque tal vez no...o tal vez si...no puedo decidirme" pensó el Varón, intentando descifrar la manera de despertar a su compañero.
No puedo detenerme mas tiempo... ¡Sor S. me necesita!" "Pero no puedo dejar al Chico de Madera aquí solo..." "Que debo hacer..." Entonces el Varón se dio cuenta que tenia guardadas unas Duracell en su bolsillo. "Como no lo recordé antes..." se dijo a si mismo mientras urgaba en su bolsillo y tomaba las pilas. Se apresuró en el acto, pues no sabía si el Chico de Madera tardaría o no en despertarse. Se acercó a él y abrió un compartimiento en su pecho. El Varón observó con curiosidad y asombro el extraño mecanismo.
-Vaya...nunca había visto antes un corazón a pilas...
Efectuó el cambio de pilas y, casi instantáneamente, el Chico de Madera recobró el conocimiento.
-Malditas pilas...tengo que buscarme una mejor marca, estas se me terminan muy rápido.
Los dos compañeros continuaron el camino a la residencia del conocido del Varón. No les tomo demasiado tiempo hasta que lograron llegar a los astilleros del puerto. El Chico de Madera nunca se había adentrado por aquellos lugares
-Escuché rumores acerca de un gordo que comía demasiado y se robaba el alimento de los demás...por eso la gente se empezó a ir del puerto... ¿Y tu amigo aun vive aquí? Que raro...
-Bueno... -le contestó el Varón al Chico de Madera- en realidad no es mi amigo... solo lo conozco y se de él y de su reputación. Pero ahora veo que tu también has oido de él...
El Chico de Madera lo miro asombrado
-¿Estás diciendo que tu amigo...tu conocido...es el gordo del que estaba hablando? ¿El que se robó la comida de todos los habitantes del puerto?
-Pues si... ¡Pero si le damos algo de comida seguro nos va a ayudar!
El Chico de Madera no parecía muy convencido con la idea, pero no había otra elección. Existía una pequeña posibilidad de que el Gordo pudiera ayudarlos a destruir la barrera en la entrada del laberinto a la UPK. El Chico de Madera sabía que tenía que correr ese riesgo si quería salvar a Miss Bernaola... y vengarse de Chomsky.
Finalmente llegaron a la casa del Gordo. El Varón se acercó y llamó a la puerta. De pronto se empezaron a escuchar los estruendosos pasos a lo lejos. El Chico de Madera fue el primero en, al abrirse de golpe al puerta, ver al extraño individuo de grandes proporciones cruzar el umbral.
-Hola Gordo -le dijo el Varón - ¿Te acuerdas de mi?
El Gordo lo examinó de pies a cabeza y estubo pensado por unos instantes hasta que, aparentemente, se acordó de algo.
-Ahhhh si... el Varón Ron Ron; viniste una vez hace tiempo para pedirme consejo acerca de qué tipo de comida podrías prepararle a la chica... la monja...no recuerdo su nombre...
-Sor S... -murmuró el Varón.
-Si, ella.
-Gordo, este es el Chico de Madera.
El Gordo no se había fijado hasta entonces en lo que creyó que era un maniquí o algo por el estilo. Recién cuando el Chico de Madera empezó a hablar, el Gordo pudo comprender a profundidad la extraña y maderezca naturaleza de aquel pilástico individuo.
-Gordo, necesitamos tu ayuda -se aventuró a decirle el Chico de Madera-. Hay una barrera aparentemente impenetrable que tenemos que cruzar, y el Varón cree que tu puedes hacer algo al respecto.
-¡Ja! Una barrera impenetrable...No lo creo. Ustedes hagan esto: Consíganme 50 botellas de 2 litros de Don Isaac Diet.
-¡¿50 botellas?! -preguntó asombrado el Chico de Madera.
Según lo que me han dicho, la barrera es bastante dificil de penetrar... ustedes solo confien en mí. 50 botellas serán suficientes.
-Vamos, Chico de Madera -le apresuró el Varón -. No va ser tan dificil conseguirlas, solo hay que volver a salir del puerto para llegar a una bodega, puesto que aquí no hay ninguna. Gordo, volveremos con las botellas.
-Ahi nos vemos entonces... -les dijo el Gordo, antes de volver a meterse a su casa.
...
Las montañas y nevados de la Cordillera de los Andes pueden ser un lugar infernal para quien no conoce los pasajes y caminos secretos construidos por los maestros de la antiguedad. Aquel incauto que, en delirios de grandeza, intente atravesar el inhóspito paisaje sin ayuda de un guía, correrá los mayores peligros. El Mono Calato hubiera sido ese incauto si, como afortunadamente era el caso, no contase con la ayuda del Kuraka.
-Ya...hemos... ¿cuánto falta?
-Tranquilo Mono, aun nos queda mucho para llegar a la ciudad, pero vamos a pasar la noche en una cueva al oeste de aquí. Llegaremos allí en algunos minutos.
El Mono Calato, acostumbrado a la humedad de la selva del Manu y a la baja altura, estaba sufriendo no solo los estragos del cansancio, sino tambien del mal de altura y la sequedad del clima. Sin embargo, el Kuraka no había mentido, y solo tuvieron que andar por poco tiempo hasta llegar a la susodicha caverna. Una vez dentro, el Kuraka uso el Tumi de Oro para alumbrar el oscuro sitio. Luego de prender una fogata, el Mono Calato le preguntó al Kuraka acerca de los extraños sucesos acontecidos.
-Como te dije, aquella mujer que nos encontramos en las ruinas era Vallegusta, una conquistadora española que vino junto con Pizarro hace siglos.
-¿Tu eres el último de los kurakas? -le preguntó el Mono.
-Asi es. Soy el último de mi especie, por obra de Vallegusta. Ella fue la encargada de eliminar sistemáticamente a todos los kurakas del Tawantinsuyo. Sin embargo, yo pude esconderme, y permanecí en las sombras durante mucho tiempo.
-Pero... ¿cómo has podido sobrevivir tanto tiempo?
-Fue un regalo que me hizo el Dios Viracocha. O mejor dicho, una maldición. Cuando ya no quedó ningún kuraka vivo más que yo, el Dios Viracocha me dio la misión de sobrevivir, de vengar a todos los caídos. Hasta que no haya derrotado a Vallegusta, estaré condenado a vivir largamente sin poder descansar.
-¿Y el...Tumi de Oro? ¿También te lo dio Viracocha?
-Asi es. Aunque nunca me dio instrucciones de como usarlo exactamente... Solo me dijo que sería una ayuda para la dificil misión que tenía por delante. Recién en los últimos tiempos lo he aprendido a usar y, bueno, ya viste como pudimos escapar de Vallegusta y Pesadillo.
El Mono Calato entonces le preguntó al Kuraka algo que aun no acababa de entender.
-¿Cómo sabías que yo puedo hablar?
-Escuché una conversación entre Pesadillo y Vallegusta. Cuando recién fuiste capturado, yo estaba siguiéndole la pista a Vallegusta por los Andes. Al final la vi llegar a las ruinas incaicas, y me escondí. No pensaba hacer nada drástico hasta que vi un jeep que se acercaba. Nunca había visto al conductor antes, y no tenía idea quien era la mona que llevaba detrás encadenada.
-Con todo lo que pasó no pude ni buscarla…
-Te capturaron, Mono, no podías hacer nada.
-¿Qué pasó luego que llegó Pesadillo? –preguntó el Mono Calato.
-Esperé a que entraran a las ruinas, y luego los seguí. Vallegusta no conoce los pasajes secretos debajo, así que no hubo ningún problema. Fue entonces cuando los escuché hablar.
-¿Qué dijeron?
-Parece que ambos se han aliado a una fuerza mayor, una tal UPK.
-¿UPK?
-Nunca había oído de ella antes. Pesadillo, al parecer, había sido encargado con la misión de capturar a la única Mona capaz de hablar. Vallegusta tenía la orden de patrullar la zona de los Andes para asegurar que Pesadillo no tuviera problemas durante el traslado de la Mona.
-Pero, ¿para qué quieren ellos a la Mona?
-Escuché a Pesadillo decirle a Vallegusta que “el experimento iba según lo planeado”.
-¿Experimento?
-Parece que la UPK, sea lo que sea, está conduciendo un experimento para el cual necesitan a la Mona Chita.
-¿Qué pasó luego?
-Pesadillo se fue, y entonces Vallegusta empezó a hablar consigo misma, de cómo había engañado a Pesadillo y a la UPK, y cómo no les había contado que sabía de la existencia de no uno, sino dos monos que podían hablar.
-¿Ella sabía que yo podía hablar? ¿Cómo?
-No lo sé, pero contaba con que, una vez que Pesadillo hubiese capturado a la Mona, tú vendrías detrás de ella. Entonces te capturaría, dejaría que Pesadillo se llevase a la Mona Chita, y luego haría contigo lo que quisiese.
-Entonces así fue que supiste que yo hablaba…
-Sin embargo, aún nos quedan muchas preguntas por responder, Mono. No sabemos qué es la UPK exactamente, ni por qué necesitan a la Mona Chita, ni en qué consiste el experimento que están conduciendo.
-Tal vez las respuestas estén en la ciudad…
-Si, por eso es que tenemos que seguir andando mañana a primera hora. Si el experimento está marchando bien, como dijo Pesadillo, entonces tenemos que apresurarnos.
El Mono Calato asintió, y empezó a contemplar la fogata. Hace unos días no hubiera podido imaginar que se encontraría en una cueva en medio de la sierra, con el último de los kurakas, tratando de rescatar a la Mona Chita de un mal desconocido. En esos días, el mayor problema era encontrar o no una banana buena para comer. Ahora hubiera dado todas las bananas del mundo para salir de esa pesadilla.
-¡Chico de Madera! ¡Despierta!
Los gritos del Varón Ron Ron no lograban su cometido. Hacía ya una hora que su madérico compañero se había detenido de golpe y había caído al suelo. "Se le deben haber terminado las pilas...aunque tal vez no...o tal vez si...no puedo decidirme" pensó el Varón, intentando descifrar la manera de despertar a su compañero.
No puedo detenerme mas tiempo... ¡Sor S. me necesita!" "Pero no puedo dejar al Chico de Madera aquí solo..." "Que debo hacer..." Entonces el Varón se dio cuenta que tenia guardadas unas Duracell en su bolsillo. "Como no lo recordé antes..." se dijo a si mismo mientras urgaba en su bolsillo y tomaba las pilas. Se apresuró en el acto, pues no sabía si el Chico de Madera tardaría o no en despertarse. Se acercó a él y abrió un compartimiento en su pecho. El Varón observó con curiosidad y asombro el extraño mecanismo.
-Vaya...nunca había visto antes un corazón a pilas...
Efectuó el cambio de pilas y, casi instantáneamente, el Chico de Madera recobró el conocimiento.
-Malditas pilas...tengo que buscarme una mejor marca, estas se me terminan muy rápido.
Los dos compañeros continuaron el camino a la residencia del conocido del Varón. No les tomo demasiado tiempo hasta que lograron llegar a los astilleros del puerto. El Chico de Madera nunca se había adentrado por aquellos lugares
-Escuché rumores acerca de un gordo que comía demasiado y se robaba el alimento de los demás...por eso la gente se empezó a ir del puerto... ¿Y tu amigo aun vive aquí? Que raro...
-Bueno... -le contestó el Varón al Chico de Madera- en realidad no es mi amigo... solo lo conozco y se de él y de su reputación. Pero ahora veo que tu también has oido de él...
El Chico de Madera lo miro asombrado
-¿Estás diciendo que tu amigo...tu conocido...es el gordo del que estaba hablando? ¿El que se robó la comida de todos los habitantes del puerto?
-Pues si... ¡Pero si le damos algo de comida seguro nos va a ayudar!
El Chico de Madera no parecía muy convencido con la idea, pero no había otra elección. Existía una pequeña posibilidad de que el Gordo pudiera ayudarlos a destruir la barrera en la entrada del laberinto a la UPK. El Chico de Madera sabía que tenía que correr ese riesgo si quería salvar a Miss Bernaola... y vengarse de Chomsky.
Finalmente llegaron a la casa del Gordo. El Varón se acercó y llamó a la puerta. De pronto se empezaron a escuchar los estruendosos pasos a lo lejos. El Chico de Madera fue el primero en, al abrirse de golpe al puerta, ver al extraño individuo de grandes proporciones cruzar el umbral.
-Hola Gordo -le dijo el Varón - ¿Te acuerdas de mi?
El Gordo lo examinó de pies a cabeza y estubo pensado por unos instantes hasta que, aparentemente, se acordó de algo.
-Ahhhh si... el Varón Ron Ron; viniste una vez hace tiempo para pedirme consejo acerca de qué tipo de comida podrías prepararle a la chica... la monja...no recuerdo su nombre...
-Sor S... -murmuró el Varón.
-Si, ella.
-Gordo, este es el Chico de Madera.
El Gordo no se había fijado hasta entonces en lo que creyó que era un maniquí o algo por el estilo. Recién cuando el Chico de Madera empezó a hablar, el Gordo pudo comprender a profundidad la extraña y maderezca naturaleza de aquel pilástico individuo.
-Gordo, necesitamos tu ayuda -se aventuró a decirle el Chico de Madera-. Hay una barrera aparentemente impenetrable que tenemos que cruzar, y el Varón cree que tu puedes hacer algo al respecto.
-¡Ja! Una barrera impenetrable...No lo creo. Ustedes hagan esto: Consíganme 50 botellas de 2 litros de Don Isaac Diet.
-¡¿50 botellas?! -preguntó asombrado el Chico de Madera.
Según lo que me han dicho, la barrera es bastante dificil de penetrar... ustedes solo confien en mí. 50 botellas serán suficientes.
-Vamos, Chico de Madera -le apresuró el Varón -. No va ser tan dificil conseguirlas, solo hay que volver a salir del puerto para llegar a una bodega, puesto que aquí no hay ninguna. Gordo, volveremos con las botellas.
-Ahi nos vemos entonces... -les dijo el Gordo, antes de volver a meterse a su casa.
...
Las montañas y nevados de la Cordillera de los Andes pueden ser un lugar infernal para quien no conoce los pasajes y caminos secretos construidos por los maestros de la antiguedad. Aquel incauto que, en delirios de grandeza, intente atravesar el inhóspito paisaje sin ayuda de un guía, correrá los mayores peligros. El Mono Calato hubiera sido ese incauto si, como afortunadamente era el caso, no contase con la ayuda del Kuraka.
-Ya...hemos... ¿cuánto falta?
-Tranquilo Mono, aun nos queda mucho para llegar a la ciudad, pero vamos a pasar la noche en una cueva al oeste de aquí. Llegaremos allí en algunos minutos.
El Mono Calato, acostumbrado a la humedad de la selva del Manu y a la baja altura, estaba sufriendo no solo los estragos del cansancio, sino tambien del mal de altura y la sequedad del clima. Sin embargo, el Kuraka no había mentido, y solo tuvieron que andar por poco tiempo hasta llegar a la susodicha caverna. Una vez dentro, el Kuraka uso el Tumi de Oro para alumbrar el oscuro sitio. Luego de prender una fogata, el Mono Calato le preguntó al Kuraka acerca de los extraños sucesos acontecidos.
-Como te dije, aquella mujer que nos encontramos en las ruinas era Vallegusta, una conquistadora española que vino junto con Pizarro hace siglos.
-¿Tu eres el último de los kurakas? -le preguntó el Mono.
-Asi es. Soy el último de mi especie, por obra de Vallegusta. Ella fue la encargada de eliminar sistemáticamente a todos los kurakas del Tawantinsuyo. Sin embargo, yo pude esconderme, y permanecí en las sombras durante mucho tiempo.
-Pero... ¿cómo has podido sobrevivir tanto tiempo?
-Fue un regalo que me hizo el Dios Viracocha. O mejor dicho, una maldición. Cuando ya no quedó ningún kuraka vivo más que yo, el Dios Viracocha me dio la misión de sobrevivir, de vengar a todos los caídos. Hasta que no haya derrotado a Vallegusta, estaré condenado a vivir largamente sin poder descansar.
-¿Y el...Tumi de Oro? ¿También te lo dio Viracocha?
-Asi es. Aunque nunca me dio instrucciones de como usarlo exactamente... Solo me dijo que sería una ayuda para la dificil misión que tenía por delante. Recién en los últimos tiempos lo he aprendido a usar y, bueno, ya viste como pudimos escapar de Vallegusta y Pesadillo.
El Mono Calato entonces le preguntó al Kuraka algo que aun no acababa de entender.
-¿Cómo sabías que yo puedo hablar?
-Escuché una conversación entre Pesadillo y Vallegusta. Cuando recién fuiste capturado, yo estaba siguiéndole la pista a Vallegusta por los Andes. Al final la vi llegar a las ruinas incaicas, y me escondí. No pensaba hacer nada drástico hasta que vi un jeep que se acercaba. Nunca había visto al conductor antes, y no tenía idea quien era la mona que llevaba detrás encadenada.
-Con todo lo que pasó no pude ni buscarla…
-Te capturaron, Mono, no podías hacer nada.
-¿Qué pasó luego que llegó Pesadillo? –preguntó el Mono Calato.
-Esperé a que entraran a las ruinas, y luego los seguí. Vallegusta no conoce los pasajes secretos debajo, así que no hubo ningún problema. Fue entonces cuando los escuché hablar.
-¿Qué dijeron?
-Parece que ambos se han aliado a una fuerza mayor, una tal UPK.
-¿UPK?
-Nunca había oído de ella antes. Pesadillo, al parecer, había sido encargado con la misión de capturar a la única Mona capaz de hablar. Vallegusta tenía la orden de patrullar la zona de los Andes para asegurar que Pesadillo no tuviera problemas durante el traslado de la Mona.
-Pero, ¿para qué quieren ellos a la Mona?
-Escuché a Pesadillo decirle a Vallegusta que “el experimento iba según lo planeado”.
-¿Experimento?
-Parece que la UPK, sea lo que sea, está conduciendo un experimento para el cual necesitan a la Mona Chita.
-¿Qué pasó luego?
-Pesadillo se fue, y entonces Vallegusta empezó a hablar consigo misma, de cómo había engañado a Pesadillo y a la UPK, y cómo no les había contado que sabía de la existencia de no uno, sino dos monos que podían hablar.
-¿Ella sabía que yo podía hablar? ¿Cómo?
-No lo sé, pero contaba con que, una vez que Pesadillo hubiese capturado a la Mona, tú vendrías detrás de ella. Entonces te capturaría, dejaría que Pesadillo se llevase a la Mona Chita, y luego haría contigo lo que quisiese.
-Entonces así fue que supiste que yo hablaba…
-Sin embargo, aún nos quedan muchas preguntas por responder, Mono. No sabemos qué es la UPK exactamente, ni por qué necesitan a la Mona Chita, ni en qué consiste el experimento que están conduciendo.
-Tal vez las respuestas estén en la ciudad…
-Si, por eso es que tenemos que seguir andando mañana a primera hora. Si el experimento está marchando bien, como dijo Pesadillo, entonces tenemos que apresurarnos.
El Mono Calato asintió, y empezó a contemplar la fogata. Hace unos días no hubiera podido imaginar que se encontraría en una cueva en medio de la sierra, con el último de los kurakas, tratando de rescatar a la Mona Chita de un mal desconocido. En esos días, el mayor problema era encontrar o no una banana buena para comer. Ahora hubiera dado todas las bananas del mundo para salir de esa pesadilla.






5 comentarios:
x fin se revelan algunas cosas, el suspenso empieza a desaparecer para iluminar las verdades...vamos q ia es hora q se conozcan las 5c's...(me olvide mi clave x eso lo pongo como anonimo...jaja xD)angeldcp2004...
jajajaja ta wena ... ptm yo tengo ke esperar hasta el cpaitulo 10 para salir ... jojojo ... - Spoon
JAJAJAAJJAJA AY DIOS, ESTÁ GENIAL... ja.. "la monja" ja xD que bueeena =p
al fin otro capítulo, ya era hora ps, a una la tienen pendiente y después de cuanto publican, que desconsiderados caramba.. HOMBRES PS.. jajaaja varones varones.. jajaja xD yaaa
otro ps =)
Andrea
publiquen el numero 5!!!! xD la historia esta muy buena; muerte a Vallegusta!!!!! yo(L) ñata de pesadillo!!! xDjajaja
jjajaja see!! maten a vallegusta!1 y a pesadillo me lo regaln pee!! jajaja io lo kierooo!!! jajaja
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