lunes, 11 de junio de 2007

Capitulo 5 - El Plan Maligno

Gordicia, ama y señora de la UPK, se preparaba para conducir el experimento maligno que la haría joven y delgada de nuevo. Era todo lo que siempre había querido, y ahora estaba tan cerca de conseguir su meta mediante el malévolo plan.

Para lograrlo, había creado la Unión Perversa Kuántica, o UPK, dentro de la cual reclutó a otros poderosos colegas con ansias de poder y corazón de piedra. Todo marchaba según lo planeado dentro de la Macultad de Experimentaciones, el área más protegida dentro de la fortaleza de la UPK. Finalmente, había logrado capturar los tres elementos fundamentales para poder conducir el malvado experimento: Miss Bernaola, Sor S. y la Mona Chita. Solo con la esencia juvenil combinada de las tres podría cumplir su sueño. El único problema eran los intrusos indeseables…

Gordicia se había enterado, por fuerzas mayores, de la existencia de un problemático individuo: una chica angelical, inmaterial, una especie de hada protectora. Esta chica, la cual se hacía llamar la Chica de los Melos, había ayudado a un intruso a escapar del laberinto de la UPK, hace pocos días. La Chica de los Melos le había dado un caramelo extraño al intruso, el cual había logrado recuperar su memoria y escapar. Sin embargo, aquel “Chico de Madera” no era el único problema.

Gordicia sabía que existían otros individuos que, de aliarse, podrían resultar un inconveniente para la resolución del Plan Maligno. Había recibido una doble mala noticia por parte de Pesadillo y Vallegusta: se habían topado con el Kuraka, un sobreviviente de la Conquista Española, y éste había rescatado al Mono Calato, el amante de la Mona Chita. Si bien Gordicia desconocía que el Mono también podía hablar, el hecho de que ambos individuos estuvieran trabajando juntos posaba un problema.

Dodette le había dicho también que, luego de eliminar al Gran Maestre Ángel en el asalto al Priorato de Sobiun, había visto al susodicho Chico de Madera escapar junto con otro individuo, de ambigua apariencia. Todo esto resultaba problemático para Gordicia…

Debido a que el experimento estaba ya en sus etapas críticas, y frente a la posible amenaza de aquellos individuos indeseables, Gordicia había redoblado la seguridad dentro y en la periferia de la ciudad. Pesadillo patrullaba las calles en su Jeep de la Kuestión, Dodette y sus Guardias Éticos realizaban allanamientos en las casas de gente sospechosa, Vallegusta vigilaba desde una torre a lo alto de la montaña, y Chomsky resguardaba el cielo. Todas aquellas eran las medidas de seguridad puestas por la UPK ante la amenaza de los misteriosos compañeros…



-¡Cómo pesa esto! – se quejaba el Chico de Madera.

Habían estado jalando el carrito de la bodega con las 50 botellas de Don Isaac Diet que les había pedido el Gordo durante una hora ya.

-Ya llegamos…creo…acá es, ¿no, Chico de Madera? –le preguntó el Varón Ron Ron.

-Sí… Tócale la puerta.

El Gordo los recibió muy feliz al ver las 50 botellas de gaseosa.

-Manos a la obra –dijo, antes de empezar a engullir el líquido. El Chico de Madera y el Varón nunca había visto a nadie beber de esa manera tan descomunal. En menos de un minuto, el Gordo se había terminado las 50 botellas que le habían traído.

-Y yo que pensaba que un corazón a pilas era extraño… -dijo el Varón, compartiendo el asombro con el Chico de Madera.

-Bueno, ahora llévenme rápido a su barrera “impenetrable”.

Los tres se apresuraron a dirigirse a la entrada del laberinto. Lo que no sabían era que, en el cielo, una figura los había visto. Chomsky confirmó la dirección que tomaban y regresó volando a la UPK a dar el aviso.



Finalmente, la luz. La salida del túnel estaba a tan solo unos pocos pasos de ellos, y el Mono Calato se sintió aliviado. Ya habían llegado a las afueras de la ciudad, el sitio en el que esperaban encontrar respuestas.

-Ahora tenemos que andar con cuidado, Mono. Ya no hay más túneles ni pasajes secretos a donde meternos. La ciudad es algo diferente, algo a lo que no estoy acostumbrado.

-Yo menos, Kuraka. Yo estoy acostumbrado a andar calato por la selva, colgado de las lianas, comiendo banana.

-Quizás aquí encontremos bananas…

Al Mono le gustó la idea.



El Chico de Madera, el Varón y el Gordo llegaron a la entrada del laberinto de la UPK. La gigantesca barrera metálica seguía allí, siendo imposible pasar.

-Ahora, tienen que retroceder un poco –les dijo el Gordo.

-¿Qué piensas hacer? –le preguntó el Varón.

-No les pedí las 50 Don Isaac por gusto…

Dicho eso, el Gordo se colocó delante de la barrera. Juntó todas sus fuerzas, se concentró en los litros de gaseosa ingeridos hacía poco y, luego de inflar el pecho y el estómago, descargó un estruendoso y destructor eructo.

-¡Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

La onda expansiva del Eructo Wii del Gordo impactó en la barrera, la cual no pudo resistir y salió volando por los aires. El Chico de Madera y el Varón no podían creerlo.

-No hay nada que se resista al Eructo Wii, si se cuenta con un buen número de Don Isaacs – les explicó el Gordo.

Anonadados por el talento del Gordo, el Chico de Madera y el Varón Ron Ron contemplaron la ahora libre entrada al laberinto.

-Gracias, Gordo. Ahora el Varón y yo tenemos que entrar.

-¡Espera, Chico de Madera! No piensen que me van a dejar acá… Voy con ustedes.

-No me parece que sea buena idea, Gordo –le contestó el Varón.

El Chico de Madera iba a opinar lo mismo, pero entonces se acordó de algo. En el laberinto, cuando estaba perdido y apareció la chica angelical, ella le dijo que necesitaría la ayuda de cuatro compañeros para derrotar a Gordicia. ¿Eran el Varón y el Gordo esos compañeros? Y si era así, ¿quiénes eran los otros dos que faltaban?

-Vamos, yo puedo ayudarles. Ya vieron lo que puedo hacer –les continuó diciendo el Gordo.

-¡Gordo! Ya te dije que…

El Chico de Madera interrumpió al Varón con un codazo madérico.

-Varón, el Gordo tiene razón. Si trabajamos los tres juntos, tendremos más posibilidades de llegar al fondo de todo esto. ¿No quieres salvar a Sor S.?

-Si….

El Varón lo pensó un momento, y se dio cuenta que el Chico de Madera tenía razón. Pero, ¿la tenía de verdad? No importaba, tenían que seguir.

-Bueno, no hay tiempo que perder. ¡Vamos!

El Chico de Madera y el Gordo siguieron al ahora animado Varón dentro del laberinto de la UPK.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

JAJAJAJJAAJAAJ waa escencia juvenil! ja *-* que halago caramba! =p me sonrojo me sonrojo.

genial, cada vez se pone máaas interesante!!

ooooooootro! xD

genial =)

Anónimo dijo...

jajajaja el erupto "wiiiii" ... jajajajaja ... la cagada xD! muy wena xD! aun sigo esperando mi aparicion - Spoon

Anónimo dijo...

oie ta bravazoo!!! wiii!! jajajaja muy buenaa!! .. oe io tmb esprro la re aparicion de la gran granja aaahh!! por favor!!! jajaja..

Anónimo dijo...

pesadillo tiene carro??? jaaaa no tiene Soat !!!xD jajajaja
Leer esto con la musica de DBZ es mas chevereeeeeeee!!!!(y)

--oso--xD