martes, 7 de agosto de 2007

Capitulo 11 - Los secretos del Pabellón X

Lejos del Reino de los Sueños, en la realidad, el Chico de Madera estaba seriamente preocupado. No había realizado un cambio de pilas desde que toda la aventura comenzó, y las Duracell que le puso el Varón Ron Ron ya deberían estar por acabarse.

-Catorce… quince…

-¿Leíste que decía en la veinte, Gordo?

El Mono Calato y el Gordo observaban los números de las celdas al caminar. Poco después de haber entrado a la prisión de la UPK en el misterioso Pabellón X, el Gordo descubrió un informe donde decía que la única celda que estaba funcionando era la número veinte. Era ahí que se dirigían.

Habían estado caminando por media hora, recorriendo los oscuros y húmedos pasillos, viendo los números cuánticos pasar. El Chico de Madera parecía estar más débil con cada paso, y no tenían caramelos para recobrar sus energías.

-No sé cómo vamos a poder enfrentarnos a Gordicia, Pesadillo, Dodette, Vallegusta y Chomsky a la vez si estamos así… -decía, desanimado, el Mono.

Siguieron avanzando por los fúnebres pasillos, hasta que escucharon unas voces al fondo.

-Creo que vienen de esa celda del fondo –dijo el Mono Calato.

-¿Esa no es la…? –empezó a preguntar el Gordo.

-Número veinte –completó el Chico de Madera – Vamos, debe ser algún prisionero de la UPK.

Los tres cuánticos compañeros se apresuraron a llegar al final del oscuro pasaje, a la última celda del conjunto. La oscuridad no les permitía ver nada dentro de los barrotes. Las voces ya no se escuchaban.

-¿Hola? ¿Hay alguien ahí? –empezó a llamar el Gordo.

-No se ve nada…Si tan solo el Kuraka estuviera aquí para usar el Tumi… -se lamentaba el Mono.

-Gordo, ¿por qué no tratas de tumbar los barrotes con el Eructo Wii? –sugirió el Chico de Madera.

-Creo que ya me pasó el efecto de las Don Isaac, pero igual lo intentaré –dijo el Gordo, luego de lo cual juntó toda su fuerza en la cavidad estomacal, para luego lanzar su ataque - ¡Wiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

Sin embargo, el Eructo Wii no salió con la potencia suficiente, y los barrotes solo temblaron un poco.

-¡Dámier! –maldijo el Mono.

-Es imposible, ya no tengo energía –dijo, decepcionado, el Gordo –Esta es una misión que ni la Gran Granja podría completar…

-¿La gran qué? –preguntó, confundido, el Mono Calato.

-¿Nunca has visto la Granja Show? –le dijo, asombrado, el Gordo.

-En la selva no hay televisión… -se lamentó el Mono.

-Es un show de tres chicas que se visten de animales: Dragón es un cuy, Tony es un pollo y Misterio es un pajarraco –le explicó el Gordo.

-Tienen varias secciones dentro de su show, una de baile, por ejemplo –dijo el Chico de Madera.

-¿Tu también ves eso? –le preguntó el Mono Calato.

-A veces, mientras se recargan mis pilas –le contestó el Chico de Madera.

-Una de sus secciones –continuó la explicación el Gordo –es la Gran Granja, donde Dragón, Tony y Misterio defienden a los animales de su granja de los que se burlan de ellos.

-Ya veo… -dijo el Mono Calato. –Mejor nos vamos, creo que no hay nadie aquí, y estamos perdiendo el tiempo.

-Si, creo que tienes razón –dijo el Chico de Madera –Sigamos para…

Una voz femenina proveniente de la oscura celda lo interrumpió.

-¡Oye! Psst!

Los tres compañeros voltearon al instante.

-¡Oigan! ¡No se vayan! –dijo otra voz diferente, femenina también.

-¿Quiénes son? ¿Por qué no contestaban? –les preguntó el Chico de Madera a las misteriosas prisioneras.

-¡No sabíamos quienes eran! Pensamos que eran amigos de Gordicia… -contestó una tercera voz femenina.

-¿Ya no hay secuaces en el Pabellón X? -preguntó una de las tres voces.

-No, solo estamos nosotros –contestó el Mono –Todos los secuaces de Gordicia deben estar esperándonos en los patios o en la Macultad de Experimentaciones.

-¿Entonces creo que ya podemos salir, no? –le preguntó una de las voces a otra de sus compañeras.

-Si, yo me encargo –contestó la voz, luego de lo cual los tres cuánticos compañeros escucharon algunas pisadas y una clara exclamación - ¡Pulguizar!

Escucharon un crujido como de alguien que se encogía, y de pronto vieron una pulga que saltaba entre los barrotes hacia el pasillo. Una vez fuera, oyeron a la pulga exclamar una vez más.

-¡Despulguizar!

La pulga empezó a crecer hasta que tomó la forma de una chica con cabello ondulado.

-Ahora abramos la cerradura… -dijo, mientras tanteaba en la pared del pasillo, buscando algo -¿Dónde estaba…? Ah, ya me acordé.

La chica de rulos presionó un interruptor casi invisible, y acto seguido la puerta de la celda se abrió. De adentro salieron dos chicas más. El Gordo y el Chico de Madera parecían haberse dado cuenta de algo de lo que el Mono no tenía idea, pues los dos miraban a las tres chicas asombrados.

-¿Por qué ponen esas caras de cuánticos? –le preguntó el Mono a sus dos compañeros.

-Pero…si son…-balbuceaba el Gordo.

-¡Son ellas! –exclamó el Chico de Madera, señalando a las tres chicas.

-¿Quiénes? ¿Qué dámier dicen? –se desesperaba el Mono.

-¡Son la Granja Show! –dijeron, a la vez, el Gordo y el Chico de Madera.

-¡¿Whaaaaaat?! ¿Ustedes son las que se visten de animales? –les preguntó el Mono a las chicas.

-¡Si pe! Somos Dragón…

-Tony…

-¡Y Misterio!

-¡Somos la Granja Show! –dijeron la tres chicas a la vez, empezando a hacer su baile de los animales.

-¿Y se puede saber cómo llegaron hasta la prisión de la UPK? –les preguntó el Chico de Madera.

-Es una larga historia… -empezó a contarles Misterio. –Estábamos en mi casa, y de pronto oímos unos ruidos extraños. Yo pensé que eran los fantasmas de mi casa, pero en eso vimos a unos soldados con armaduras medievales.

-Vallegusta… -dijo el Mono Calato.

-Yo trate de encogerme y escapar saltando –les siguió contando Tony –y luego atacarlos cuando no me vieran, pero nos rodearon antes.

-¡Yo les lancé cucharas para cortarlos pero no sirvió! Hasta el cucharón de sopa les tiré y no les pasaba nada… -se lamentaba Dragón.

-Y entonces nos capturaron y nos trajeron hasta aquí –les contó Misterio. – No sabíamos porqué, hasta que Tony se convirtió en pulga y escapó de la celda.

-Pude escuchar una conversación entre una tal Gordicia y un tal “Maestro” –les dijo Tony a los tres cuánticos compañeros.

-Así nos enteramos que ellos habían capturado a tres mujeres para cierto experimento, y que nosotras éramos una reserva por si alguna de ellas no sobrevivía- les dijo Misterio.

-¡Así no es pe! ¡Nosotros no somos reserva de nadie! ¡Somos la Gran Granja! –dijo, orgullosa, Dragón.

-Entonces, ¿no escapaban solo porque no sabían si aún habían secuaces cuidando el Pabellón X? –les preguntó el Chico de Madera.

-Si, no podíamos estar seguras de nada –le contestó Misterio. – ¡Pero ahora por fin estamos libres!

-Entonces, las acompañaremos a la puerta del Pabellón X, para que puedan escapar sin problemas –les dijo el Gordo.

-¿Mínimo, no? –le contestó Dragón.

Los tres cuánticos y la Granja Show se apresuraron a salir de la prisión de la UPK y regresar a los oscuros pasillos del Pabellón X. Avanzaron tanteando en la oscuridad por el mismo camino por el cual habían llegado horas antes. Afuera, ya era de madrugada, y no tardaría en amanecer.

Finalmente llegaron a la puerta del Pabellón X, a través de la cual se podía ver la entrada a la UPK y, al frente, la puerta del Pabellón Y.

-El Pabellón Y… -le decía Tony a Misterio. -¿No fue ahí que estudiamos cuando este sitio era un centro de estudios?

-¡Claro! Ya me parecía conocido todo esto… -asintió Misterio. – ¿Te acuerdas cuando no despertamos a esa chica que se quedó dormida? ¡Pobre!

-¡Apúrense pe! –les apresuró Dragón, que ya se dirigía a la salida de la UPK.

-¡Ah, si! ¿Cómo se llamaba la chica? –le decía Tony a Misterio. -¿No era Mormilia, Dormilia, algo así?

El Chico de Madera, el Gordo y el Mono voltearon inmediatamente.

-Este… ¿qué acabas de decir? –le preguntó el Mono Calato a Tony.

-Ja ja ja… es que hace mucho tiempo había una chica que se quedó dormida, y nos olvidamos de despertarla, y creo que…

-¡Fueron ustedes! –exclamó el Chico de Madera.

-¡Ustedes fueron las que dejaron durmiendo a Dormilia! –afirmó el Mono Calato.

-Hmmm…sí… ¿La conocen acaso? ¿Cómo está? –les preguntó, con una sonrisa, Tony.

-¡Dormida! ¡Está dormida! –les dijo el Mono Calato.

-¡Duh! Eso no es novedad, ¡siempre estaba dormida! –le dijo Dragón.

-Dámier, es que no entienden –se desesperaba el Mono - ¡Ha estado dormida desde que ustedes no la despertaron!

La Granja Show se quedó con la boca abierta, sin entender.

-¿Cómo que…se quedó…?

-¡No es posible! Nadie puede quedarse dormido tantos años, ni ella!

-No lo creo…

-Créanlo –les dijo el Chico de Madera. –Por algo le pusieron Dormilia, ¿no?

-Bueno, ¡piña pe! Granja Show, tenemos que irnos a practicar el bailecito para el próximo programa, ¡vámonos! –les dijo Dragón a sus amigas.

-Nada que vámonos, aguanta –la detuvo el Gordo – Seré su fan y veré siempre su programa, pero tenemos dos compañeros que están tratando de atravesar a la UPK por medio del Reino de Dormilia, y quizá no lo logren. Si ustedes tuvieron la culpa de que Dormilia creara ese mundo, entonces lo menos que pueden hacer ahora es ayudarnos.

-¿Reino de Dormilia? –le dijo Dragón, mirándolo extrañada – ¿Oe, que te has fumado?

-Comido, diría yo –dijo Misterio, viendo las gordezcas proporciones del Gordo.

-El Gordo tiene razón, ustedes son las que la dejaron durmiendo. Debe haber algo que ustedes sepan acerca de Dormilia que nos pueda ayudar a despertarla –les dijo el Chico de Madera.

-Pero, ¿cómo vamos a despertarla si no sabemos donde está ese Reino de la dámier?

-¡Reino de los Sueños! –corrigió el Mono Calato a Tony.

-¡Como sea! ¿Cómo vamos a despertarla si no sabemos donde está? –le volvió a preguntar Tony.

-Dormilia no está ahí –les explicó el Chico de Madera – La Dormilia de ese Reino es tan solo un sueño de ella misma…Es complicado, pero Dormilia está aquí, en algún lugar, dormida, soñando, y tenemos que despertarla.

-¿No dijeron que ustedes estudiaron en el Pabellón Y? –les preguntó el Mono Calato a las chicas de la Granja Show – ¿No fue ahí que dejaron durmiendo a Dormilia?

-Pues…si. La clase estaba ahí… -recordó Dragón.

-Entonces, ¡tienen que ir a despertarla! –les dijo el Chico de Madera.

-Recuerden que Gordicia y sus secuaces las encerraron, y por su culpa no han podido hacer varios programas y su rating ha bajado, seguro que Magaly ya las pasó –les dijo el Gordo. – ¿No quieren vengarse de ella acaso?

-¡Necesitamos que nuestros otros compañeros logren cruzar, y para eso las necesitamos a ustedes! –les dijo el Mono – Las que dejaron durmiendo a Dormilia deben ser las únicas que pueden despertarla…

Las chicas de la Granja Show lo pensaron por un momento, y luego asintieron.

-Muy bien, iremos al Pabellón Y y despertaremos a Dormilia –dijo Tony.

-Perfecto, gracias por su ayuda –les agradeció el Chico de Madera. –Nosotros vamos a continuar el camino a la Macultad de Experimentaciones. Quizá nos veamos ahí, si deciden ayudarnos luego a vencer a Gordicia.

Las chicas de la Granja Show asintieron y, luego de desearles suerte, corrieron hacia la puerta del Pabellón Y, para despertar a Dormilia de su sueño eterno.

-Bueno, ¡vamos a los patios principales! Ahora si, nada nos demorará.

-Exacto –dijo el Chico de Madera, ante las palabras de su monesco compañero.

Los tres cuánticos compañeros volvieron por la puerta del Pabellón X, y hacia los patios principales de la Unión Perversa Kuántica. La batalla de la UPK estaba a punto de empezar.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

wuuuuuuuju soy la primera!!!!! =p jaaaa ta divertido!

Andrea

Anónimo dijo...

el fiel lector reportandose ^^ ... ke sigan las hazañas cuanticas ... jujuju =D

Anónimo dijo...

cuando lei lo del baile de la Granja Show me las imagine bailando con sombreritos negros y trajes de pinguino xD jajaajaj

oso=D

Anónimo dijo...

la gran granja dhuuu... nos van a torturar con sus melODIOSAS VOCES? ... sea como sea no me despierten cantando please!!! jajaja
Dormilia xD