Desde lo alto del techo de la Macultad de Experimentaciones, donde no podían verlo, Chomsky observaba la batalla que tenía lugar en los patios de la UPK. Cuando todo parecía indicar que Dodette y su Guardia Ética tenían ganada la pelea, los dos miembros restantes del equipo de los intrusos habían llegado y volteado la imagen. Chomsky estaba intrigado por el poder de los intrusos, pero no era eso lo que pasaba por su mente.
Chomsky estaba preocupado por su ama y señora Gordicia. Hacía días que sospechaba de la lealtad de Pesadillo, pues lo había encontrado hablando con un tal “Maestro” a escondidas. Aunque no había logrado escuchar la conversación, estaba seguro que Pesadillo no era de fiar. Algo estaba tramando, y Chomsky no estaba seguro de qué se trataba. Sin embargo, tenía que estar alerta: había convencido a Gordicia de no enviarlo junto con Dodette y Vallegusta a la batalla. De esa manera, podría estar más cerca de su maestra para protegerla en caso que Pesadillo intentara algo.
Chomsky estaba casi seguro que el experimento de Gordicia, para obtener la delgadez y juventud eternas usando la esencia de la Mona Chita, de Miss Bernaola y de Sor S, estaba siendo utilizado por Pesadillo para otro fin. Había visto como Pesadillo trataba al experimento con una devoción casi religiosa, pasado horas analizando las muestras de sangre de las cautivas. Estaba seguro que a Pesadillo no le importaba en lo más mínimo Gordicia, y su interés en las muestras de sangre y el experimento era otro.
Desde los patios, Chomsky podía escuchar los gritos de Dodette, prometiendo destruir a los cinco intrusos y vengar a su Guardia Ética. Vallegusta, cruzada de brazos, se limitaba a observar lo que sucedía. “Ya me he quedado aquí demasiado tiempo, será mejor volver a vigilar los pasillos de la Macultad” pensó Chomsky y, bajando por una pequeña escalera en el techo, ingresó en el edificio.
…
-¡Ataque Furioso de la Astilla Pilla!
Las astillas de madera volaron con gran velocidad hacia Dodette, quien las esquivó casi en su totalidad. Solo unas cuantas lograron incrustarse en su cuerpo metálico.
-¡Eructo Wii!
Dodette fue empujada varios metros hacia atrás, y cayó de rodillas.
-¡Malditos! –exclamó con una furiosa voz metálica.
-¡Buen golpe, Gordo! –felicitó el Mono a su compañero.
-¡Ahora verán! –dijo Dodette, incorporándose -¡Pérdida de Libertad Política!
El Varón esquivó la onda expansiva, pero sus compañeros cuánticos, que estaban más cerca de Dodette, no tuvieron tiempo de lanzarse a un costado. El Mono, el Kuraka, el Chico de Madera y el Gordo quedaron completamente inmovilizados.
-¿Qué dámier es esto? ¡No puedo moverme! –decía el Mono, tratando de caminar o girar su cabeza.
-He perdido mi libertad…de movimiento… -se quejaba el Chico de Madera, cuyas extremidades caóbicas no lograban moverse.
-¡Jajaja! ¡Ahora no podrán moverse hasta que pase el efecto de mi poder! –se burló Dodette, con su risa metálica.
-¡Eres una dámier! –maldijo el Varón, luego de lo cual se dispuso a atacarla con todas sus fuerzas -¡Perelevation!
Dodette esquivó el ataque con sus reflejos perfectos, y el Varón fue a estrellarse directo contra uno de los árboles de la UPK.
-¡Varón! –gritaron el Mono, el Kuraka, el Gordo y el Chico de Madera, incapaces de mover un músculo, o una madera.
El Varón se levantó, sumamente herido, con la frente sangrándole.
-¡Tu puedes, Varón! –lo animó el Mono Calato -¡Hazlo por Sor S.!
-¿Sor S.? –preguntó, intrigada, Dodette – ¡Con que es por eso que has venido hasta aquí, intruso! ¡Quieres rescatar a tu amada!
-¡Dime que le has hecho! –le gritó el Varón Ron Ron, enfurecido.
-¡Jajaja! Nunca la rescatarás con vida… ¡Yo misma me encargé de torturarla y eliminarla con mis propias manos robóticas! –se burló Dodette.
-¡No le creas, Varón! ¡Sor S. es parte del experimento, la necesitan con vida!
-¡El Kuraka tiene razón! –dijo el Chico de Madera, secundando a su compañero -¡Es una táctica de Dodette para quebrar tu ánimo!
-¡Eres…una…maldita! –gritó el Varón, sin hacer caso a las palabras de sus dos compañeros -¡Perelevation!
Dodette volvió a esquivar el ataque del Varón, pero esta vez lo golpeó mientras pasaba a su lado. El Varón cayó, magullado y con varias costillas rotas, al suelo.
-¡Jajaja! Esto es tan solo el comienzo…Ahora verás todo lo que le hice a tu querida amada Sor S. –se burlaba Dodette.
-¡Ella no le hizo nunca daño a nadie! ¡¿Qué le hiciste, cobarde?! –gritaba el Varón.
-Ahora probarás un poco de mi tortura –dijo Dodette, luego de lo cual se preparó a atacar al Varón – ¡Razón Instrumental!
El Varón perdió el control de sus propios movimientos, y sintió como su cuerpo empezaba a moverse sin que el pudiera detenerlo.
-¡Jajaja! ¡Ahora no eres más que un instrumento! ¡Harás lo que yo quiera!
El Varón empezó a caminar, contra su voluntad, hacia el río que dividía los patios de la UPK.
-¡Dodette! ¡Deja de jugar con él y extermínalo de una vez! –ordenó Vallegusta a su malévola socia.
-Bueno, parece que es hora de decir adiós, como pasó con tu querida Sor S. –le dijo Dodette al Varón, que seguía caminando hacia el río.
-¡Deja de hablar de ella! ¡Eres una mentirosa! –gritaba el Varón, tratando se librarse del poder del Dodette.
-Ahora, ¡métete al río, zambúllete y ahógate! –ordenó Dodette al cuerpo del Varón.
El Varón empezó a hundirse en el río, y no podía hacer nada por evitarlo. Dodette tenía el completo control de su cuerpo y de sus acciones.
-¡Húndete más! ¡No salgas nunca!
El Varón estaba ahora completamente sumergido bajo las aguas del río. Trataba de salir a la superficie, pero no había nada que pudiera hacer. Se estaba ahogando.
-¡Jajaja! ¡Ahora sufrirás el mismo…!
-¡Eructo Wii!
El ataque del Gordo golpeó a Dodette desde atrás, e hizo que saliera volando varios metros hasta caer al suelo.
-¡Maldita sea! Olvidé que el tiempo de duración de mi poder iba a terminar –se dijo a si misma Dodette, mientras veía como el Mono, el Kuraka, el Chico de Madera y el Gordo volvían a moverse.
-¡Rápido, saquemos al Varón del agua! –dijo el Mono, mientras corría a ayudar al Varón a salir. Sin embargo, el Varón a había recuperado el control sobre su cuerpo: el poder de Dodette se había quebrado cuando fue atacada y perdió la concentración.
-¡Ahora ya no nos volverás a inmovilizar con ese ataque! –amenazó el Gordo a Dodette.
-¡Mono, atrápala por detrás mientras el Gordo utiliza su…!
-¡No!
La frase del Chico de Madera fue súbitamente interrumpida por el grito de negación del Varón Ron Ron.
-¡No se acerquen a Dodette! ¡Esa maldita se ha burlado de Sor S. y me ha humillado lo suficiente! ¡Yo solo me encargaré de mandarla a la dámier! –ordenó a sus compañeros, encolerizado, el Varón.
Antes que pudiesen negarse, el Varón empezó a correr hacia Dodette y se deslizó con todas sus fuerzas contra sus pies. Dodette saltó para esquivarlo, con sus reflejos perfectos, y se volteó para encarar al Varón.
-¡Jajaja! ¡Creí que ya habías aprendido tu lección! ¡Soy muy rápida para tus ataques inservibles! –se burlaba Dodette.
Sin embargo, el Chico de Madera se dio cuenta del plan del Varón. Se había deslizado bajo Dodette para hacer que ella se volteara hacia el otro lado. En su individualismo, Dodette no se había dado cuenta que ahora, a sus espaldas, estaba el río. El Chico de Madera hizo una seña a sus otros compañeros para que no intervengan.
-¡Jajaja! Y ahora, ¿qué piensas hacer? – preguntó, burlona, Dodette.
-Ahora voy a destruirte de la única forma en que puedo hacerlo –respondió el Varón.
-¿Y cuál es esa forma? –preguntó, divertida, Dodette.
-De la misma manera que el Mono nos salvó de la trampa de Gordicia. ¡Voy a sacar mi Poder Cuántico escondido!
El Chico de Madera, el Mono Calato, el Kuraka y el Gordo quedaron impresionados por la decisión y confianza del Varón.
-¡Jajaja! ¡Ningún poder que puedas utilizar logrará siquiera tocarme! ¡Lo esquivaré como siempre! –se burlaba Dodette.
-Este no podrás esquivarlo… -dijo, seguro de sí mismo, el Varón, luego de lo cual empezó a concentrarse.
-¡No sucede nada! ¡Tú no tienes ningún otro poder! –dijo Dodette, ante el meditante Varón.
-Te equivocas –le corrigió el Varón –Antes yo pensaba eso también, que no tenía ningún poder propio. No podía decidirme si en verdad no tenía un poder, o si ese poder estaba escondido. No era capaz de llegar a una conclusión.
-¡Porque eres ambiguo! –dijo el Chico de Madera, empezando a comprender.
-¡Exacto! –asintió el Varón –Entonces me di cuenta que no tenía que buscar más mi Poder Cuántico, ¡pues ese es mi poder! ¡Ser ambiguo!
Dodette no entendía el razonamiento del Varón Ron Ron, y empezaba a desesperarse.
-¡Ser ambiguo no es un poder! Si eso es todo lo que tienes, ¡prepárate para desaparecer!
-¡Me temo que tu desaparecerás primero! –le dijo el Varón, luego de lo cual juntó sus fuerzas y, por primera vez, utilizó su Poder Cuántico - ¡Confusión Ambigua!
A primera vista, nada sucedió. Dodette esperó unos segundos y, al ver que ninguna energía o poder notorio era usado, decidió terminar con todo.
-¡Ya es suficiente! ¡Ahora voy a eliminarte…o…no voy eliminarte aún! ¡No puedo decidirme si eliminarte ahora! ¡¿Qué sucede?!
El Varón sonrió al ver que su Poder Cuántico había funcionado, y había logrado confundir a Dodette.
-¡Tengo que destruirte! ¿O no? ¡No tengo que destruirte! ¡No lo sé! –trataba de decidir Dodette, sin poder llegar a una conclusión.
-¡Ahora, Varón! ¡Usa tu Perelevation y empújala al río! –gritó el Chico de Madera a su compañero, que ya se preparaba a usar su técnica.
-Dodette, ¡este es el final de todos los secuaces de la UPK! –dijo el Varón Ron Ron, luego de lo cual atacó a Dodette con todo su poder – ¡Perelevation!
-¡Lo esquivaré! ¡Lo…no lo esquivaré! ¡No sé si esquivarlo! –se debatía Dodette, cuando el Perelevation del Varón impactó en ella, y la mandó a volar por los aires, hasta caer dentro del río.
-¡Lo lograste, Varón! –felicitó el Mono Calato a su compañero.
Dodette empezó a hacer cortocircuito, mientras el agua penetraba por su cuerpo robótico.
-Mal…di…tos….me las…paga…-dijo, con voz entrecortada, justo antes de explotar en mil pedazos.
-¡Un secuaz menos! –dijo el Gordo, emocionado.
El Varón cayó al suelo, cansado y malherido, pues tenía varias costillas rotas y magulladuras por todo el cuerpo.
-Nosotros nos encargaremos de la parte que falta, tú descansa –le dijo a su compañero el Chico de Madera.
Unos lentos y burlones aplausos se escucharon cerca de donde estaban los cuánticos compañeros. Vallegusta parecía haberse divertido con la pelea.
-Bien hecho…bien hecho –decía, mientras seguía aplaudiendo –Ha sido un show interesante.
-¡Tu eres la siguiente! –la amenazó el Kuraka.
-Kuraka, Kuraka… -empezó a burlarse Vallegusta –Creo que me divertirá callarte de una vez por todas, después de todos estos siglos de perseguirte.
-¡Tu eres la que se callará para siempre! –le gritó, furioso, el Mono Calato.
-¿Eso crees, desnudo? Ya lo veremos –dijo Vallegusta, sacando su espada de acero inoxidable -¡Guardias españoles!
La Guardia Española sacó sus espadas y sus escudos, y se preparó para la pelea. La noche estaba a punto de caer, y la Batalla de la UPK recién estaba empezando.
Chomsky estaba preocupado por su ama y señora Gordicia. Hacía días que sospechaba de la lealtad de Pesadillo, pues lo había encontrado hablando con un tal “Maestro” a escondidas. Aunque no había logrado escuchar la conversación, estaba seguro que Pesadillo no era de fiar. Algo estaba tramando, y Chomsky no estaba seguro de qué se trataba. Sin embargo, tenía que estar alerta: había convencido a Gordicia de no enviarlo junto con Dodette y Vallegusta a la batalla. De esa manera, podría estar más cerca de su maestra para protegerla en caso que Pesadillo intentara algo.
Chomsky estaba casi seguro que el experimento de Gordicia, para obtener la delgadez y juventud eternas usando la esencia de la Mona Chita, de Miss Bernaola y de Sor S, estaba siendo utilizado por Pesadillo para otro fin. Había visto como Pesadillo trataba al experimento con una devoción casi religiosa, pasado horas analizando las muestras de sangre de las cautivas. Estaba seguro que a Pesadillo no le importaba en lo más mínimo Gordicia, y su interés en las muestras de sangre y el experimento era otro.
Desde los patios, Chomsky podía escuchar los gritos de Dodette, prometiendo destruir a los cinco intrusos y vengar a su Guardia Ética. Vallegusta, cruzada de brazos, se limitaba a observar lo que sucedía. “Ya me he quedado aquí demasiado tiempo, será mejor volver a vigilar los pasillos de la Macultad” pensó Chomsky y, bajando por una pequeña escalera en el techo, ingresó en el edificio.
…
-¡Ataque Furioso de la Astilla Pilla!
Las astillas de madera volaron con gran velocidad hacia Dodette, quien las esquivó casi en su totalidad. Solo unas cuantas lograron incrustarse en su cuerpo metálico.
-¡Eructo Wii!
Dodette fue empujada varios metros hacia atrás, y cayó de rodillas.
-¡Malditos! –exclamó con una furiosa voz metálica.
-¡Buen golpe, Gordo! –felicitó el Mono a su compañero.
-¡Ahora verán! –dijo Dodette, incorporándose -¡Pérdida de Libertad Política!
El Varón esquivó la onda expansiva, pero sus compañeros cuánticos, que estaban más cerca de Dodette, no tuvieron tiempo de lanzarse a un costado. El Mono, el Kuraka, el Chico de Madera y el Gordo quedaron completamente inmovilizados.
-¿Qué dámier es esto? ¡No puedo moverme! –decía el Mono, tratando de caminar o girar su cabeza.
-He perdido mi libertad…de movimiento… -se quejaba el Chico de Madera, cuyas extremidades caóbicas no lograban moverse.
-¡Jajaja! ¡Ahora no podrán moverse hasta que pase el efecto de mi poder! –se burló Dodette, con su risa metálica.
-¡Eres una dámier! –maldijo el Varón, luego de lo cual se dispuso a atacarla con todas sus fuerzas -¡Perelevation!
Dodette esquivó el ataque con sus reflejos perfectos, y el Varón fue a estrellarse directo contra uno de los árboles de la UPK.
-¡Varón! –gritaron el Mono, el Kuraka, el Gordo y el Chico de Madera, incapaces de mover un músculo, o una madera.
El Varón se levantó, sumamente herido, con la frente sangrándole.
-¡Tu puedes, Varón! –lo animó el Mono Calato -¡Hazlo por Sor S.!
-¿Sor S.? –preguntó, intrigada, Dodette – ¡Con que es por eso que has venido hasta aquí, intruso! ¡Quieres rescatar a tu amada!
-¡Dime que le has hecho! –le gritó el Varón Ron Ron, enfurecido.
-¡Jajaja! Nunca la rescatarás con vida… ¡Yo misma me encargé de torturarla y eliminarla con mis propias manos robóticas! –se burló Dodette.
-¡No le creas, Varón! ¡Sor S. es parte del experimento, la necesitan con vida!
-¡El Kuraka tiene razón! –dijo el Chico de Madera, secundando a su compañero -¡Es una táctica de Dodette para quebrar tu ánimo!
-¡Eres…una…maldita! –gritó el Varón, sin hacer caso a las palabras de sus dos compañeros -¡Perelevation!
Dodette volvió a esquivar el ataque del Varón, pero esta vez lo golpeó mientras pasaba a su lado. El Varón cayó, magullado y con varias costillas rotas, al suelo.
-¡Jajaja! Esto es tan solo el comienzo…Ahora verás todo lo que le hice a tu querida amada Sor S. –se burlaba Dodette.
-¡Ella no le hizo nunca daño a nadie! ¡¿Qué le hiciste, cobarde?! –gritaba el Varón.
-Ahora probarás un poco de mi tortura –dijo Dodette, luego de lo cual se preparó a atacar al Varón – ¡Razón Instrumental!
El Varón perdió el control de sus propios movimientos, y sintió como su cuerpo empezaba a moverse sin que el pudiera detenerlo.
-¡Jajaja! ¡Ahora no eres más que un instrumento! ¡Harás lo que yo quiera!
El Varón empezó a caminar, contra su voluntad, hacia el río que dividía los patios de la UPK.
-¡Dodette! ¡Deja de jugar con él y extermínalo de una vez! –ordenó Vallegusta a su malévola socia.
-Bueno, parece que es hora de decir adiós, como pasó con tu querida Sor S. –le dijo Dodette al Varón, que seguía caminando hacia el río.
-¡Deja de hablar de ella! ¡Eres una mentirosa! –gritaba el Varón, tratando se librarse del poder del Dodette.
-Ahora, ¡métete al río, zambúllete y ahógate! –ordenó Dodette al cuerpo del Varón.
El Varón empezó a hundirse en el río, y no podía hacer nada por evitarlo. Dodette tenía el completo control de su cuerpo y de sus acciones.
-¡Húndete más! ¡No salgas nunca!
El Varón estaba ahora completamente sumergido bajo las aguas del río. Trataba de salir a la superficie, pero no había nada que pudiera hacer. Se estaba ahogando.
-¡Jajaja! ¡Ahora sufrirás el mismo…!
-¡Eructo Wii!
El ataque del Gordo golpeó a Dodette desde atrás, e hizo que saliera volando varios metros hasta caer al suelo.
-¡Maldita sea! Olvidé que el tiempo de duración de mi poder iba a terminar –se dijo a si misma Dodette, mientras veía como el Mono, el Kuraka, el Chico de Madera y el Gordo volvían a moverse.
-¡Rápido, saquemos al Varón del agua! –dijo el Mono, mientras corría a ayudar al Varón a salir. Sin embargo, el Varón a había recuperado el control sobre su cuerpo: el poder de Dodette se había quebrado cuando fue atacada y perdió la concentración.
-¡Ahora ya no nos volverás a inmovilizar con ese ataque! –amenazó el Gordo a Dodette.
-¡Mono, atrápala por detrás mientras el Gordo utiliza su…!
-¡No!
La frase del Chico de Madera fue súbitamente interrumpida por el grito de negación del Varón Ron Ron.
-¡No se acerquen a Dodette! ¡Esa maldita se ha burlado de Sor S. y me ha humillado lo suficiente! ¡Yo solo me encargaré de mandarla a la dámier! –ordenó a sus compañeros, encolerizado, el Varón.
Antes que pudiesen negarse, el Varón empezó a correr hacia Dodette y se deslizó con todas sus fuerzas contra sus pies. Dodette saltó para esquivarlo, con sus reflejos perfectos, y se volteó para encarar al Varón.
-¡Jajaja! ¡Creí que ya habías aprendido tu lección! ¡Soy muy rápida para tus ataques inservibles! –se burlaba Dodette.
Sin embargo, el Chico de Madera se dio cuenta del plan del Varón. Se había deslizado bajo Dodette para hacer que ella se volteara hacia el otro lado. En su individualismo, Dodette no se había dado cuenta que ahora, a sus espaldas, estaba el río. El Chico de Madera hizo una seña a sus otros compañeros para que no intervengan.
-¡Jajaja! Y ahora, ¿qué piensas hacer? – preguntó, burlona, Dodette.
-Ahora voy a destruirte de la única forma en que puedo hacerlo –respondió el Varón.
-¿Y cuál es esa forma? –preguntó, divertida, Dodette.
-De la misma manera que el Mono nos salvó de la trampa de Gordicia. ¡Voy a sacar mi Poder Cuántico escondido!
El Chico de Madera, el Mono Calato, el Kuraka y el Gordo quedaron impresionados por la decisión y confianza del Varón.
-¡Jajaja! ¡Ningún poder que puedas utilizar logrará siquiera tocarme! ¡Lo esquivaré como siempre! –se burlaba Dodette.
-Este no podrás esquivarlo… -dijo, seguro de sí mismo, el Varón, luego de lo cual empezó a concentrarse.
-¡No sucede nada! ¡Tú no tienes ningún otro poder! –dijo Dodette, ante el meditante Varón.
-Te equivocas –le corrigió el Varón –Antes yo pensaba eso también, que no tenía ningún poder propio. No podía decidirme si en verdad no tenía un poder, o si ese poder estaba escondido. No era capaz de llegar a una conclusión.
-¡Porque eres ambiguo! –dijo el Chico de Madera, empezando a comprender.
-¡Exacto! –asintió el Varón –Entonces me di cuenta que no tenía que buscar más mi Poder Cuántico, ¡pues ese es mi poder! ¡Ser ambiguo!
Dodette no entendía el razonamiento del Varón Ron Ron, y empezaba a desesperarse.
-¡Ser ambiguo no es un poder! Si eso es todo lo que tienes, ¡prepárate para desaparecer!
-¡Me temo que tu desaparecerás primero! –le dijo el Varón, luego de lo cual juntó sus fuerzas y, por primera vez, utilizó su Poder Cuántico - ¡Confusión Ambigua!
A primera vista, nada sucedió. Dodette esperó unos segundos y, al ver que ninguna energía o poder notorio era usado, decidió terminar con todo.
-¡Ya es suficiente! ¡Ahora voy a eliminarte…o…no voy eliminarte aún! ¡No puedo decidirme si eliminarte ahora! ¡¿Qué sucede?!
El Varón sonrió al ver que su Poder Cuántico había funcionado, y había logrado confundir a Dodette.
-¡Tengo que destruirte! ¿O no? ¡No tengo que destruirte! ¡No lo sé! –trataba de decidir Dodette, sin poder llegar a una conclusión.
-¡Ahora, Varón! ¡Usa tu Perelevation y empújala al río! –gritó el Chico de Madera a su compañero, que ya se preparaba a usar su técnica.
-Dodette, ¡este es el final de todos los secuaces de la UPK! –dijo el Varón Ron Ron, luego de lo cual atacó a Dodette con todo su poder – ¡Perelevation!
-¡Lo esquivaré! ¡Lo…no lo esquivaré! ¡No sé si esquivarlo! –se debatía Dodette, cuando el Perelevation del Varón impactó en ella, y la mandó a volar por los aires, hasta caer dentro del río.
-¡Lo lograste, Varón! –felicitó el Mono Calato a su compañero.
Dodette empezó a hacer cortocircuito, mientras el agua penetraba por su cuerpo robótico.
-Mal…di…tos….me las…paga…-dijo, con voz entrecortada, justo antes de explotar en mil pedazos.
-¡Un secuaz menos! –dijo el Gordo, emocionado.
El Varón cayó al suelo, cansado y malherido, pues tenía varias costillas rotas y magulladuras por todo el cuerpo.
-Nosotros nos encargaremos de la parte que falta, tú descansa –le dijo a su compañero el Chico de Madera.
Unos lentos y burlones aplausos se escucharon cerca de donde estaban los cuánticos compañeros. Vallegusta parecía haberse divertido con la pelea.
-Bien hecho…bien hecho –decía, mientras seguía aplaudiendo –Ha sido un show interesante.
-¡Tu eres la siguiente! –la amenazó el Kuraka.
-Kuraka, Kuraka… -empezó a burlarse Vallegusta –Creo que me divertirá callarte de una vez por todas, después de todos estos siglos de perseguirte.
-¡Tu eres la que se callará para siempre! –le gritó, furioso, el Mono Calato.
-¿Eso crees, desnudo? Ya lo veremos –dijo Vallegusta, sacando su espada de acero inoxidable -¡Guardias españoles!
La Guardia Española sacó sus espadas y sus escudos, y se preparó para la pelea. La noche estaba a punto de caer, y la Batalla de la UPK recién estaba empezando.






4 comentarios:
JAJAJAJAJAAJAJAJA XDDD oooh muy buena!!!!!! Me encantaron los ataques de Dodette xD al fin la exterminario!! Está muy genial! xD ree interesante!. Otraaaa =p
Andrea
jajajaja ... yo pense ke era el unico que pensaba ke el varon era AMBIGUO ... ya veo ke no xD! ... kiero aparecer de nuevo ... - SPOON
todavia keda un individualista en la historia: SPOON !! quiere tener su propio capitulo (k espeso) :P
naaa... con el perelevation del varon es suficiente xD ahora k dodette ha sido eliminada ...k le haran a la pobre vallegusta?...tienen k superar la ingeniosa ambiguedad de la k fue victima la pobre dodette...el k me intriga tamb es chomsky!! el no deberia ser un villano dhuuu
Dormilia
El capitulo sangriento del varon ron ron por Sor S jojojo xD q chistoso!
oso!
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