lunes, 12 de noviembre de 2007

Capitulo 16 - La Macultad de Experimentaciones

A más de diez mil kilómetros de la UPK, en otro continente, un castillo gótico y misterioso se alzaba en un valle de sombras. El terreno árido y rocoso parecía continuar en las paredes del castillo mismo, oscuras como la noche, gigantescas como las montañas que rodeaban el sitio. El Castillo Filosofal era un lugar tenebroso, con miles de pasadizos secretos, salas enormes y trampas escondidas.

En el ala más alejada del Castillo, una silueta contemplaba el paisaje de pesadilla por un vitral gigantesco. La figura estaba vestida de negro, tenía el pelo alborotado y el rostro somnoliento. El hombre misterioso estaba esperando una llamada desde muy lejos. Una pizca de preocupación pasaba por sus pensamientos, pero en general estaba seguro que todo iría bien.

Finalmente, el celular sonó. El Maestro contestó, y la voz de Pesadillo se pudo escuchar al otro lado de la línea.

-Maestro, he terminado –dijo, satisfecho, Pesadillo.

-¿Ya tienes los resultados y las muestras? –preguntó el Maestro.

-Todo está listo para nuestro cliente. Gordicia aún no sospecha nada sobre nuestro plan ni sobre la traición.

-Excelente –dijo, calmado, el Maestro – Será mejor que te apresures en traerme las muestras, Pesadillo. Pero antes, creo que ya sabes lo que tienes que hacer.

-Sí, Maestro. No podemos arriesgarnos a que ella descubra el plan –dijo Pesadillo.

-Elimina a Gordicia, y repórtate aquí de inmediato –ordenó el Maestro a su lacayo.

-Como usted diga –asintió Pesadillo, y luego cortó la llamada.

El Maestro volvió a mirar por el vitral hacia el desolado paisaje rocoso que rodeaba el Castillo Filosofal.

El Mono Calato se detuvo para recobrar el aliento.

-Varón, ¿cómo puedes andar con las costillas rotas? –preguntó el desnudo al ambiguo.

El Varón Ron Ron se acordó del dolor, y tubo que arrodillarse en el suelo. El Chico de Madera, el Kuraka y el Gordo se detuvieron detrás de sus dos compañeros.

-Varón, creo que es hora de que les contemos a los demás lo que sucedió en el Reino de Dormilia –dijo el Kuraka a su compañero.

-Tienes razón, Kuraka –dijo el Varón Ron Ron, luchando contra el dolor – Empieza tu.

El Kuraka empezó a contar a sus compañeros todo lo vivido en el Reino de los Sueños, empezado por el primer encuentro con la Fuerza Maligna. El Mono Calato, el Chico de Madera y el Gordo escucharon con atención mientras el Kuraka les explicaba cómo fue poseído, la oportuna aparición de Spoon y su relato sobre la posesión de Dormilia por parte de la Fuerza Maligna, la pelea contra los once Chicos de Madera y, finalmente, el despertar de Dormilia.

-¡Dámier! –exclamó el Mono Calato.

-Y lo peor es que no es un enemigo físico –explicó el Kuraka –sino una Fuerza, y por eso no pudimos derrotarla. No tengo idea si volverá a tratar de atacarnos.

-Por lo mucho que nos odiaba, ¡tenlo por seguro! –dijo el Varón.

-Tenemos que tener cuidado –advirtió a sus compañeros el Chico de Madera –Las cosas se están complicando cada vez más. Primero Gordicia, luego sus secuaces, y ahora una Fuerza Maligna que nos quiere destruir…

-No olvides al tal “Maestro” del cual nos contaron las chicas de la Granja Show –añadió el Gordo – El que escucharon hablando con Gordicia por teléfono.

-Y a la hermana de Vallegusta… -dijo el Mono Calato.

-Por eso tenemos que actuar rápido –dijo el Kuraka – No sabemos cuánto tiempo más necesiten vivas a Sor S., Mona Chita y Miss Bernaola. ¡Tenemos que rescatarlas antes que les hagan daño!

Los cinco compañeros continuaron avanzando por los pasadizos de la Macultad de Experimentaciones. Con cada paso, se acercaban más a su objetivo. De pronto, el Mono Calato se detuvo, confundido, como si alguna idea extraña hubiera entrado en su simiesca cabeza.

-Oye, Gordo… -empezó a decir el Mono -¿Por qué estás tu aquí? Es decir, el Kuraka tenía que enfrentarse a Vallegusta, yo quiero rescatar a mi Mona, el Varón a Sor S. y el Chico de Madera a Miss Bernaola. ¿Cuál es tu motivación?

El Gordo también se detuvo, y pensó antes de dar su respuesta.

-No tengo nada más que hacer. En mi casa lo único que hacía era comer, tomar Don Isaac Diets y ver La Granja Show en la televisión.

-¿No vivías con nadie? –le preguntó el Kuraka.

-No, desde que mi madre me abandonó hace unos años he estado viviendo solo. Creo que la depresión fue lo que hizo que empiece a robar la comida de mis vecinos.

-¿Qué pasó con tu madre, Gordo? –le preguntó el Chico de Madera.

-Hace tiempo que se fue de la casa –contestó, cabizbajo, el Gordo –Un día estaba todo normal, y entonces llegó un…

El Gordo se detuvo de pronto, como si se hubiese dado cuenta de algo, pero pareció descartar la idea rápidamente.

-Es una larga historia y no me siento con ganas de contarla ahora –empezó a decir –Solo se que desde entonces no he vuelto a ver a mi madre, no tengo idea de qué le habrá pasado.

Sus compañeros miraron con tristeza al Gordo, y decidieron no hacer más preguntas por el momento. El Varón rompió el incómodo silencio con una exclamación.

-¡Vamos! –dijo, señalando hacia el final del pasillo –Creo que veo unas escaleras al final del corredor, ¡debe ser ahí!

Los cinco cuánticos compañeros reanudaron el paso y se dirigieron hacia el final del pasadizo. Al fondo, una puerta semiabierta dejaba al descubierto las escaleras que bajaban al sótano de la Macultad.

-¡Es aquí! ¡Lo logra…! –empezó a decir el Mono Calato, cuando de pronto una figura apareció entre los cinco compañeros y la puerta. Era un sujeto robusto, de piel marrón, con una gran C en el pecho.

-¡Es Chomsky! –exclamó, sorprendido, el Chico de Madera.

-¡Vamos, 5 C! ¡Juntos lo venceremos! –alentó el Varón a sus compañeros -¡Perele…!

El Varón se preparaba a embestir a Chomsky, pero el Kuraka lo detuvo. El Varón no comprendía la razón del acto de su compañero, hasta que se dio cuenta que todos miraban a Chomsky. El secuaz de la UPK no parecía dispuesto a atacarlos; más bien, parecía querer decirles algo.

-Tranquilos, intrusos –empezó a decirles, con voz profunda, Chomsky –No voy a hacerles daño.

-¿Qué dámier es esto? –dijo el Mono Calato -¿Crees que vamos a confiar en ti, luego que me encerraste en un armario?

-Voy a hacerles una pregunta –dijo Chomsky, ignorando al Mono -¿Cuál es exactamente su objetivo?

-¿Nuestro…objetivo? –dijo, confundido, el Varón.

-Hemos venido a rescatar a Sor S., a la Mona Chita y a Miss Bernaola de las garras de Gordicia, y a detener su malévolo experimento –anunció el Kuraka.

Chomsky se detuvo a pensar un momento en las palabras del Kuraka, y luego volvió a dirigirse a los cinco compañeros.

-Mis intereses son exclusivamente la protección de mi ama y señora Gordicia. Me he dado cuenta de ciertas cosas que están pasando a su alrededor, y presiento que alguien está a punto de traicionarla.

-¿Alguien quiere traicionar a Gordicia? –preguntó, confundido, el Gordo.

-Eso es correcto –continuó Chomsky –y creo saber de quién se trata. Hace poco sorprendí a Pesadillo comunicándose con alguien del exterior. A pesar de que no pude oír la conversación, estoy seguro que Pesadillo está involucrado en algo.

-A nosotros no nos importa que le suceda a Gordicia –dijo el Chico de Madera –¡Lo que queremos es detener su plan y rescatar a nuestras amadas cautivas!

-Si eso es lo que buscan –les dijo Chomsky a las 5 C –entonces tengo un trato que proponerles.

-Te escuchamos –dijo el Kuraka.

-Voy a dejar que bajen a los sótanos de la Macultad y que rescaten a las tres prisioneras. Si en el camino se encuentran con Pesadillo, lo que hagan con él no es de mi interés. Sin embargo, hay una condición.

-¿Cuál? –preguntó el Varón.

-Una vez que hayan liberado a las prisioneras, dejen el edificio. No vayan a enfrentarse a Gordicia. Mi maestra y ama ha sufrido demasiado con todo este plan, y creo que es hora de intervenir por su propio bien. Yo mismo me encargaré de convencerla de abandonar sus maquinaciones. Esta será la última vez que escuchen algo malo de Gordicia, se los aseguro.

Los cinco compañeros se unieron para debatir entre ellos.

-¿Qué debemos hacer? –preguntó el Gordo.

-No sé si podamos confiar en él –dijo el Chico de Madera -¿Qué pasa si rescatamos a las chicas, volvemos a la Cuanticueva, y luego Gordicia las vuelve a capturar?

-La oportunidad que tenemos ahora es única… -empezó a decir el Mono Calato –Su despacho está tan cerca…

-Si, pero quizás Chomsky tenga razón –intervino el Kuraka –Quizás el pueda convencer a Gordicia de abandonar el plan una vez que hayamos rescatado a Sor S., a la Mona Chita y a Miss Bernaola.

-No parecía mentir cuando dijo que sólo le interesaba la seguridad de Gordicia –dijo el Gordo.

-Entonces, ¿confiamos en él? ¿Las rescatamos y nos vamos? –preguntó el Varón Ron Ron.

-Creo que es lo mejor que podemos hacer ahora –dijo el Kuraka –No hay necesidad de más peleas innecesarias. Si este conflicto se puede solucionar pacíficamente, no veo porqué no intentarlo.

El Mono, el Varón, el Gordo y el Chico de Madera asintieron, y los cinco compañeros volvieron a donde los esperaba, pacientemente, Chomsky.

-Está bien, haremos eso entonces –dijo el Chico de Madera.

-Rescataremos a nuestras amadas y luego nos iremos de aquí –dijo el Mono Calato.

-Y yo me aseguraré que mi maestra vea la razón de nuevo –dijo, con un gesto de tranquilidad, Chomsky –Buena suerte con su parte del trato.

Dicho eso, Chomsky se movió de su posición, dejando al descubierto las escaleras hacia los sótanos de la Macultad de Experimentaciones. Los cinco compañeros cuánticos se apresuraron a cruzar el umbral de la puerta y empezar a bajar por los escalones. Antes de descender, el Chico de Madera se detuvo al lado de Chomsky.

-Gracias… -le dijo, algo confundido –No eres como los demás secuaces de la UPK.

-Mis intereses son otros –dijo, cortante, Chomsky –Ahora, apresúrense. El tiempo corre.

El Chico de Madera cerró la puerta detrás de él, y empezó a bajar hacia los sótanos de la Macultad.

“Pesadillo…”, pensó, preocupado, Chomsky. “Tengo que estar preparado”.

El secuaz de la UPK volvió a rondar los pasillos de la tenebrosa Macultad de Experimentaciones. Para ambos bandos, el final estaba cerca.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

viejas epocas donde el varon buscaba a su amada ... jojojo ... en el proximo capitulo ya salgo ... ehhh ^^

Anónimo dijo...

jajajaja ese Chomsky buu lo extraño, nunca más lo volví a ver ;-;

ya saldré ya saldréeee?!

ta geniaal =)

Anónimo dijo...

Chomsky el marrón!!...es lo maximo!...q sigan mas capitulos!
PD. sabian q en la vida real gordicia está embarazada??!! o_O

DORMILIA