
En el Reino de Dormilia, una figura se movía a gran velocidad entre el suelo y una torre en el cielo. El Perelevation de Spoon dejó a los tres compañeros frente a la gigantesca puerta de acceso a la flotante Torre de los Sueños.
-¡No miren abajo! –les previno Spoon al Varón Ron Ron y al Kuraka.
-¿Y ahora cómo dámier abrimos esta enorme puerta? –se preguntó el Varón –No tenemos al Gordo y su Eructo Wii…
-¡Miren ahí arriba! –les dijo el Kuraka, señalando a una especie de interruptor a decenas de metros por encima de la puerta. –Con eso se debe abrir… ¿Spoon, puedes perelevarte hasta ahí y accionar el botón?
-No será necesario… -dijo Spoon, con una sonrisa, mientras hurgaba en su bolsillo y sacaba una cuchara. –El Perelevation no es mi única técnica. ¡Spoomerang!
Spoon lanzó su cuchara, que empezó a girar y girar hasta golpear y activar el botón de la puerta. Luego, regresó a su mano, al mismo tiempo que la enorme entrada de la Torre de los Sueños se iba abriendo ante ellos.
-¡Vamos, hay que darnos prisa! –les dijo el Kuraka, mientras entraba a la Torre de los Sueños, seguido por Spoon y el Varón.
La puerta se cerró detrás de ellos, envolviendo a los tres compañeros en la oscuridad. El Varón empezó a caminar hacia el centro del enorme recinto. Una figura se podía distinguir al fondo.
-¿Hola? ¿Quién está ahí? –empezó a llamar el Varón.
-¡Shh! ¿No recuerdas dónde estamos? –le dijo el Kuraka -¡Sea quien sea, debe ser un enemigo!
Los tres compañeros dejaron de avanzar, contemplando la figura que los miraba al final del enorme cuarto. La oscuridad no los dejaba ver con claridad.
-Tápense los ojos, voy a usar el Tumi de Oro.
-No será necesario, Kuraka –lo detuvo Spoon -¿Ves esa enorme ventana tapada? Creo que puedo abrirla con el Spoomerang.
-Hazlo, pero en silencio –le dijo el Kuraka, mientras Spoon apuntaba su cuchara a la enorme ventana y la lanzaba con todas sus fuerzas.
Las tablas de madera que cubrían la ventana cayeron con el impacto de la cuchara, y la luz invadió todo el lugar. Los tres compañeros voltearon a mirar a la figura que se encontraba de pie a unos metros de ellos. Los miraba con ojos rojos, brillantes, malignos. Su cuerpo no era de piel, sino de madera. Dentro de su pecho, un par de pilas reemplazaban al corazón. Spoon nunca había visto un ser así, pero el Varón y el Kuraka lo conocían muy bien.
-No puede ser… -dijo el Kuraka, perplejo.
-Es…el… -empezó a decir el Varón.
El Chico de Madera empezó a avanzar hacia los tres compañeros. Sus ojos brillaban rojos de maldad.
-¿Quién es ese? ¿Lo conocen? –les preguntó Spoon al Varón y al Kuraka.
-Es el Chico de Madera, uno de nosotros. Uno de las 5 C –le explicó el Varón.
-¿Las 5 C? –preguntó, confundido, Spoon.
-Somos cinco cuánticos compañeros con la misión de detener a Gordicia y a la UPK, y rescatar a tres chicas que están encerradas. Es por eso que vinimos al Reino de Dormilia, para cruzar a la UPK sin ser detectados.
Spoon escuchó la explicación del Kuraka, y luego volteó a mirar al Chico de Madera.
-Y si él es uno de ustedes, ¿qué hace aquí y por qué tiene esa mirada de maldad?
-Esa no es su mirada, y ese no es el Chico de Madera –le contestó el Varón – El Chico de Madera está en la UPK, junto con el Gordo y el Mono Calato. ¡Esta debe ser una de las ilusiones de Dormilia!
-Eso es lo que pensé… -dijo el Kuraka.
-Entonces no podemos confiarnos, debe ser una ilusión de Dormilia enviada para impedir que la despertemos –les dijo Spoon.
El Chico de Madera maligno seguía avanzando hacia los tres compañeros. Spoon, el Kuraka y el Varón estaban listos para empezar a pelear contra la ilusión de Dormilia.
-Kuraka, ¿ves alguna salida, puerta o escalera? –le susurró Spoon al Kuraka, para que el Chico de Madera maligno no escuchase.
El Kuraka exploró con la vista el recinto, pero no encontró nada. Sin embargo, al levantar la vista, se dio con una sorpresa. La Torre de los Sueños se elevaba por encima de ellos, altísima, casi imposible de ver el final. Sin embargo, el Kuraka pudo distinguir una pequeña abertura en el lejano techo.
-Vamos a tener que perelevarnos hasta ahí –le susurró el Kuraka a Spoon.
-¡No les será tan fácil! ¡Jajaja!
Una voz maligna invadió todo el recinto, seguida de una risa malévola.
-¡Es Dormilia! –sentenció el Varón.
-No, recuerda lo que dijo Spoon –le corrigió el Kuraka –Quien nos habla es la misteriosa Fuerza Maligna que tiene poseída a Dormilia.
-Ah, verdad –recordó el Varón – ¡Esa dámier!
-¡Chico de Madera maligno, elimina a los intrusos! –dijo la voz de la Fuerza Maligna.
El Chico de Madera maligno se detuvo frente a los tres compañeros, y se preparó a pelear.
-¡Somos tres contra uno! –le dijo el Varón -¡Ríndete y déjanos pasar!
El Chico de Madera maligno sonrió.
-Eso está por cambiar… -les dijo a los tres compañeros, luego de lo cual estiró sus madéricos brazos y se preparó a lanzar su ataque – ¡Madera +10!
A ambos lados del Chico de Madera maligno, aparecieron diez Chicos de Madera malignos más.
-¡No! –exclamaron a la vez Spoon, el Kuraka y el Varón
Los once Chicos de Madera malignos se lanzaron al ataque contra los tres compañeros, los cuales aún no salían de su asombro.
-¡Ataque Furioso de la Astilla Pilla! –dijeron a la vez los once madéricos enemigos.
Cientos de astillas empezaron a volar hacia Spoon, el Kuraka y el Varón, quienes se lanzaron al suelo para esquivar la primera oleada. El Kuraka empezó a correr hacia un costado, esquivando los nuevos ataques de los once Chicos de Madera, que ahora empezaban a dividirse para perseguir a los tres compañeros.
-¡Kuraka, cégalos con el Tumi! –le gritó el Varón a su compañero, mientras se peleaba con un Chico de Madera y trataba de esquivar los golpes de otros dos.
-¡Ataque Furioso…!
-¡Perelevation!
-¡…de la Astilla Pilla!
Las astillas llovían por doquier, y Spoon iba embistiendo a los Chicos de Madera como podía, tratando de esquivar los ataques. El Kuraka corrió hacia un rincón, arrancó las astillas que se habían incrustado en su pierna, y se bajó los pantalones.
-¡Tumi de Oro!
Un resplandor de luz inundó el recinto, y los Chicos de Madera quedaron cegados por unos instantes. Spoon aprovechó la confusión para embestir a uno de los Chicos de Madera directamente en el cuello, haciendo que la cabeza saliera volando.
-¡Logré derrotar a uno! –les dijo, emocionado, a sus dos compañeros.
El Varón cogió a uno de los Chicos de Madera y, con dificultad, lo lanzó por la enorme ventana que ahora estaba abierta.
-¡Solo faltan nueve! –dijo el Kuraka, viendo cómo sus compañeros habían logrado eliminar a un par de madéricos enemigos.
Sin embargo, el efecto del Tumi de Oro pasó, y el Chico de Madera pudo ver al ambiguo ser que trataba de lanzarlo por la ventana.
-¡Ataque Furioso de la Astilla Pilla!
El Varón se lanzó hacia un costado, pero no pudo esquivar la totalidad de las astillas, muchas de las cuales se clavaron en su brazo y pierna derechos. El Varón cayó al suelo gritando de dolor.
-¡Varón! –dijo Spoon, quien empezó a correr hacia donde yacía el Varón, y donde tres Chicos de Madera se preparaban a darle el golpe final.
-¡Perelevation!
El impacto hizo que los tres Chicos de Madera malignos salieran volando por la ventana de la Torre de los Sueños, cayendo cientos de metros hacia el inmenso valle.
-¡Solo seis más! –les dijo Spoon a sus compañeros.
-Dos para cada uno… -dijo, sonriente, el Kuraka.
El Varón sostuvo a uno de los Chicos de Madera por detrás, impidiéndolo moverse.
-¡Spoon! ¡Usa el Spoomerang en este! –le indicó a Spoon, que esquivaba las astillas de un Chico de Madera.
-¡Spoomerang!
La cuchara voladora quebró el cuello del Chico de Madera maligno en dos, y el Varón cogió la madérica cabeza.
-¿Una pichanga? –les preguntó a sus compañeros, luego de lo cual pateó la cabeza, la cual impactó en uno de los Chicos de Madera que estaba atacando al Kuraka, derribándolo.
-¡Buen disparo! –le dijo el Kuraka, sin darse cuenta que un Chico de Madera detrás de él iba a atacarlo.
-¡Ataque Furioso de la…!
¡Spoomerang!
La cuchara voladora quebró el cuello del Chico de Madera antes de que este pudiera terminar de recitar su ataque.
-¡Ya solo faltan cuatro! ¡Acabemos con ellos! –alentó a sus compañeros Spoon.
El Kuraka se quitó su manto inca y lo lanzó sobre dos Chicos de Madera, que se preparaban a atacar al Varón Ron Ron.
-¡Perelevation!
Spoon embistió a los dos Chicos de Madera, inmovilizados por el manto inca del Kuraka, y los dos salieron volando por la ventana de la Torre. Spoon cogió el manto y se lo devolvió al Kuraka, mientras una cabeza de Chico de Madera volaba e impactaba a otro de los madéricos enemigos, destruyéndolo.
-¡Miren, solo queda ese! –dijo el Varón, señalando al último Chico de Madera maligno, que se preparaba para atacar.
-¡No seas cuántico, vete! ¡Ya viste lo que pasó con tus amigos!
-Es una ilusión, Varón –le dijo el Kuraka –No es un Chico de Madera real.
Sin embargo, el Chico de Madera maligno pareció pensarlo dos veces, y empezó a retirarse, cuando un rayo proveniente del techo de la Torre lo vaporizó.
-¡Basuras inservibles! ¡Tenían que haber terminado con las 5 C! –dijo la voz de la Fuerza Maligna.
-¡Maldita dámier! –le gritó el Varón a la voz.
-¡Prepárate, porque te vamos a sacar del cuerpo de Dormilia! –le dijo Spoon.
-¡Vamos, Spoon! Llévanos hasta el techo, donde se encuentra la abertura –apuró el Kuraka a su compañero.
Spoon cogió al Kuraka y al Varón, y se preparó a realizar su técnica especial.
-¡Perelevation!
Los tres compañeros se perelevaron hacia el techo de la Torre de los Sueños, a través de la oscura abertura.
…
-¡Llegamos! Era en este salón, ¡yo me acuerdo!
La chica de los rulos abrió la puerta de la clase, y sus dos amigas entraron detrás de ella.
-¡Miren, es ella! –les dijo Misterio a sus dos amigas, señalando a la chica que dormía sentada en una carpeta.
-¡Es Dormilia! ¡Hay que despertarla pe! –les dijo Dragón.
-Pero, ¿cómo? –se preguntaba Tony.
-Si te vuelves pulga y te metes en su ojo o algo, ¿no se despertará? –sugirió Misterio.
-¡Ya sé! ¡Hay que cantarle! –dijo, emocionada, Dragón.
-¿Cuál canción? ¡No tenemos nuestros disfraces de animales! –objetó Tony.
-¡Podemos cantarle “Atrévete a despertarte!
-¡Si! –dijo Dragón, apoyando la idea de Misterio -¡Granja Show, prepárense a cantar!
Las tres chicas de la Granja Show se pusieron delante de la durmiente Dormilia y empezaron a cantar.
-Atrévete-te-te…
-A despertarte…
-Levántate…
La voz de la Granja Show penetró por las orejas de Dormilia, y empezó a sacarla de su eterno sueño. Lentamente, Dormilia abrió un ojo, luego el otro…
…
-¡Aquí es! –dijo el Varón, señalando delante de él.
-¡Esa es la verdadera Dormilia! –les dijo Spoon.
Delante de ellos, una cama enorme flotaba, en la cual se encontraba echada una chica vestida en pijama blanca. Una nube de oscuridad envolvía todo el lugar, contrastando con la durmiente Dormilia. La Fuerza Maligna estaba visible, como un virus que invadía la Torre de los Sueños.
-¡Me sorprenden por haber llegado tan lejos! –dijo la voz de la Fuerza Maligna, que provenía de la oscuridad que envolvía a Dormilia.
-¡Hemos venido a despertar a Dormilia, y a expulsarte del Reino de los Sueños para siempre! –sentenció el Varón Ron Ron.
-¡Jajaja! Me temo que eso será imposible… No hay forma alguna de lograr eso, al menos si están aquí –les dijo la Fuerza Maligna.
-¿Qué? ¿A qué se refiere con eso? –preguntó el Varón – ¿Cómo que no podemos despertarla desde aquí?
-¡Explícate! –le ordenó el Kuraka a la Fuerza Maligna.
-¡Jajaja! Ustedes no podrán despertar a Dormilia, porque ella no se encuentra aquí realmente. Tendrían que despertar a su cuerpo material, y ni así podrían lograrlo, ¡pues a Dormilia solo pueden despertarla aquellas que la dejaron durmiendo!
-¿Aquellas que la dejaron durmiendo? –se preguntó Spoon.
-¡Dámier! ¡Hemos venido hasta aquí por gusto! –se lamentaba el Varón.
-¡Dormilia nunca será despertada, intrusos! ¡Ella nunca abrirá sus ojos de nuevo, ni aquí ni en ningún lugar! –se burlaba la Fuerza Maligna.
-Eres una… -empezó a decir el Varón, pero se dio cuenta de que el Kuraka le hacía señas con los ojos. El Varón miró hacia donde el Kuraka le señalaba, y lo que vio lo dejó asombrado. Dormilia había abierto los ojos, y empezaba a incorporarse. Spoon también lo había notado, pero disimulaba su asombro, pues la Fuerza Maligna parecía no haberse dado cuenta.
-¡Ahora, sufrirán el terrible poder oscuro de Dormilia, el cual he podido obtener al corromperla por completo! ¡Su misión para despertarla ha sido un fracaso! –continuó diciendo la Fuerza Maligna -Ella continuará durmiendo por siempre, y mi poder será cada vez más y más… ¡¿Qué?! ¡No es posible!
Dormilia se había levantado de su eterno sueño, y se encontraba de pie sobre la cama flotante. De pronto, una luz invadió todo el lugar, y la oscuridad de la Fuerza Maligna empezó a desaparecer.
-¡No! ¡No es posible! ¡¿Cómo lograron despertarla desde aquí?! –bramaba la voz de la Fuerza Maligna, mientras luchaba por mantener su control sobre Dormilia.
-Esos no fuimos nosotros, fueron nuestros compañeros –le contestó el Varón Ron Ron.
-¡Lo lograron! ¡Pudieron despertarla! –se alegró el Kuraka, mientras veía como la luz que emanaba de Dormilia iba expulsando cada vez más a la oscuridad.
-¡No! ¡Malditos! ¡Me habrán derrotado aquí, pero esto es tan solo el comienzo! –les dijo, furiosa, la voz de la Fuerza Maligna, antes de desaparecer por completo.
-¡Lo hicimos! –dijo, victorioso, el Varón.
La Dormilia del Reino de los Sueños les sonrió, y luego desapareció entre la luz que invadía el cuarto. Pocos momentos después, un fuerte temblor remeció todo el lugar, y las paredes de la Torre de los Sueños empezaron a derrumbarse.
-¡Tenemos que salir de aquí! ¡Este sitio se va caer! –les advirtió Spoon a sus dos compañeros, luego de lo cual ambos se sujetaron a él, y Spoon utilizó su técnica especial para salir volando por una de las aberturas del cuarto, segundos antes que la Torre de los Sueños colapsara por completo.
Los tres compañeros aterrizaron en los prados del valle, contemplando cómo la isla voladora sobre la cual estaba construida la Torre se estrellaba contra el suelo. Poco después, una especie de portal se abrió en el cielo, uno muy parecido a aquél por el cual entraron al Reino de Dormilia.
-Ahora no queda más que entrar por ese portal, y llegaremos a la UPK –dijo el Varón.
-Ustedes adelántense –les dijo Spoon a sus dos compañeros.
-¿Por qué? ¿Qué piensas hacer aquí? –le preguntó el Kuraka.
-Voy a buscar más caramelos, pues estoy seguro que los necesitarán en su pelea contra Gordicia. Me reuniré con ustedes en la UPK, cuando ya estén listos para el ataque.
-Si vas a quedarte a buscar caramelos –le dijo el Varón –entonces también intenta encontrar algunas bananas. Gordicia confiscó todas las que había en la ciudad, y el Mono Calato las necesita para usar su Poder Cuántico.
-Dalo por hecho –dijo, sonriente, Spoon.
-Pero, ¿cómo vamos a llegar hasta el portal sin tu Perelevation? –preguntó el Kuraka, señalando al cielo, donde se encontraba la puerta de salida del Reino.
-Creo que es hora que le enseñe al Varón a usar el Perelevation –dijo Spoon.
-¿A mí? ¿En serio? –preguntó, emocionado, el Varón -¿Cómo me lo vas a enseñar?
-Bueno, tengo una amiga muy interesante que vive en esa casita que ves al fondo –dijo Spoon, señalando una pequeña cabaña a unos metros de ellos –Ella fue la que me “enseñó” a usar el Perelevation. Creo que estará más que contenta de enseñártelo a ti también.
Spoon se llevó al Varón Ron Ron dentro de la pequeña casa, que tenía una “P” marcada en la puerta. El Kuraka esperó por una media hora, hasta que por fin salieron Spoon y el Varón, quién tenía una sonrisa de oreja a oreja, y parecía cambiado.
-Vaya, que cara de felicidad, Varón –le dijo el Kuraka.
-Ahora este mono pastrulo ya puede usar el Perelevation –dijo Spoon.
-Bueno, ¡es hora de irnos! –dijo el Varón, emocionado –Spoon, nos encontraremos en la UPK para la batalla final.
Spoon asintió y, luego de despedirse de los dos compañeros, empezó a alejarse para empezar su búsqueda de caramelos y bananas.
El Varón cogió al Kuraka y, luego de dar una última mirada al Reino de Dormilia, ahora libre de maldad y tinieblas, se preparó a usar su nueva técnica.
-¡Perelevation!
Los dos cúanticos compañeros se elevaron alto, por los cielos, a través del portal, hacia la UPK…
-¡No miren abajo! –les previno Spoon al Varón Ron Ron y al Kuraka.
-¿Y ahora cómo dámier abrimos esta enorme puerta? –se preguntó el Varón –No tenemos al Gordo y su Eructo Wii…
-¡Miren ahí arriba! –les dijo el Kuraka, señalando a una especie de interruptor a decenas de metros por encima de la puerta. –Con eso se debe abrir… ¿Spoon, puedes perelevarte hasta ahí y accionar el botón?
-No será necesario… -dijo Spoon, con una sonrisa, mientras hurgaba en su bolsillo y sacaba una cuchara. –El Perelevation no es mi única técnica. ¡Spoomerang!
Spoon lanzó su cuchara, que empezó a girar y girar hasta golpear y activar el botón de la puerta. Luego, regresó a su mano, al mismo tiempo que la enorme entrada de la Torre de los Sueños se iba abriendo ante ellos.
-¡Vamos, hay que darnos prisa! –les dijo el Kuraka, mientras entraba a la Torre de los Sueños, seguido por Spoon y el Varón.
La puerta se cerró detrás de ellos, envolviendo a los tres compañeros en la oscuridad. El Varón empezó a caminar hacia el centro del enorme recinto. Una figura se podía distinguir al fondo.
-¿Hola? ¿Quién está ahí? –empezó a llamar el Varón.
-¡Shh! ¿No recuerdas dónde estamos? –le dijo el Kuraka -¡Sea quien sea, debe ser un enemigo!
Los tres compañeros dejaron de avanzar, contemplando la figura que los miraba al final del enorme cuarto. La oscuridad no los dejaba ver con claridad.
-Tápense los ojos, voy a usar el Tumi de Oro.
-No será necesario, Kuraka –lo detuvo Spoon -¿Ves esa enorme ventana tapada? Creo que puedo abrirla con el Spoomerang.
-Hazlo, pero en silencio –le dijo el Kuraka, mientras Spoon apuntaba su cuchara a la enorme ventana y la lanzaba con todas sus fuerzas.
Las tablas de madera que cubrían la ventana cayeron con el impacto de la cuchara, y la luz invadió todo el lugar. Los tres compañeros voltearon a mirar a la figura que se encontraba de pie a unos metros de ellos. Los miraba con ojos rojos, brillantes, malignos. Su cuerpo no era de piel, sino de madera. Dentro de su pecho, un par de pilas reemplazaban al corazón. Spoon nunca había visto un ser así, pero el Varón y el Kuraka lo conocían muy bien.
-No puede ser… -dijo el Kuraka, perplejo.
-Es…el… -empezó a decir el Varón.
El Chico de Madera empezó a avanzar hacia los tres compañeros. Sus ojos brillaban rojos de maldad.
-¿Quién es ese? ¿Lo conocen? –les preguntó Spoon al Varón y al Kuraka.
-Es el Chico de Madera, uno de nosotros. Uno de las 5 C –le explicó el Varón.
-¿Las 5 C? –preguntó, confundido, Spoon.
-Somos cinco cuánticos compañeros con la misión de detener a Gordicia y a la UPK, y rescatar a tres chicas que están encerradas. Es por eso que vinimos al Reino de Dormilia, para cruzar a la UPK sin ser detectados.
Spoon escuchó la explicación del Kuraka, y luego volteó a mirar al Chico de Madera.
-Y si él es uno de ustedes, ¿qué hace aquí y por qué tiene esa mirada de maldad?
-Esa no es su mirada, y ese no es el Chico de Madera –le contestó el Varón – El Chico de Madera está en la UPK, junto con el Gordo y el Mono Calato. ¡Esta debe ser una de las ilusiones de Dormilia!
-Eso es lo que pensé… -dijo el Kuraka.
-Entonces no podemos confiarnos, debe ser una ilusión de Dormilia enviada para impedir que la despertemos –les dijo Spoon.
El Chico de Madera maligno seguía avanzando hacia los tres compañeros. Spoon, el Kuraka y el Varón estaban listos para empezar a pelear contra la ilusión de Dormilia.
-Kuraka, ¿ves alguna salida, puerta o escalera? –le susurró Spoon al Kuraka, para que el Chico de Madera maligno no escuchase.
El Kuraka exploró con la vista el recinto, pero no encontró nada. Sin embargo, al levantar la vista, se dio con una sorpresa. La Torre de los Sueños se elevaba por encima de ellos, altísima, casi imposible de ver el final. Sin embargo, el Kuraka pudo distinguir una pequeña abertura en el lejano techo.
-Vamos a tener que perelevarnos hasta ahí –le susurró el Kuraka a Spoon.
-¡No les será tan fácil! ¡Jajaja!
Una voz maligna invadió todo el recinto, seguida de una risa malévola.
-¡Es Dormilia! –sentenció el Varón.
-No, recuerda lo que dijo Spoon –le corrigió el Kuraka –Quien nos habla es la misteriosa Fuerza Maligna que tiene poseída a Dormilia.
-Ah, verdad –recordó el Varón – ¡Esa dámier!
-¡Chico de Madera maligno, elimina a los intrusos! –dijo la voz de la Fuerza Maligna.
El Chico de Madera maligno se detuvo frente a los tres compañeros, y se preparó a pelear.
-¡Somos tres contra uno! –le dijo el Varón -¡Ríndete y déjanos pasar!
El Chico de Madera maligno sonrió.
-Eso está por cambiar… -les dijo a los tres compañeros, luego de lo cual estiró sus madéricos brazos y se preparó a lanzar su ataque – ¡Madera +10!
A ambos lados del Chico de Madera maligno, aparecieron diez Chicos de Madera malignos más.
-¡No! –exclamaron a la vez Spoon, el Kuraka y el Varón
Los once Chicos de Madera malignos se lanzaron al ataque contra los tres compañeros, los cuales aún no salían de su asombro.
-¡Ataque Furioso de la Astilla Pilla! –dijeron a la vez los once madéricos enemigos.
Cientos de astillas empezaron a volar hacia Spoon, el Kuraka y el Varón, quienes se lanzaron al suelo para esquivar la primera oleada. El Kuraka empezó a correr hacia un costado, esquivando los nuevos ataques de los once Chicos de Madera, que ahora empezaban a dividirse para perseguir a los tres compañeros.
-¡Kuraka, cégalos con el Tumi! –le gritó el Varón a su compañero, mientras se peleaba con un Chico de Madera y trataba de esquivar los golpes de otros dos.
-¡Ataque Furioso…!
-¡Perelevation!
-¡…de la Astilla Pilla!
Las astillas llovían por doquier, y Spoon iba embistiendo a los Chicos de Madera como podía, tratando de esquivar los ataques. El Kuraka corrió hacia un rincón, arrancó las astillas que se habían incrustado en su pierna, y se bajó los pantalones.
-¡Tumi de Oro!
Un resplandor de luz inundó el recinto, y los Chicos de Madera quedaron cegados por unos instantes. Spoon aprovechó la confusión para embestir a uno de los Chicos de Madera directamente en el cuello, haciendo que la cabeza saliera volando.
-¡Logré derrotar a uno! –les dijo, emocionado, a sus dos compañeros.
El Varón cogió a uno de los Chicos de Madera y, con dificultad, lo lanzó por la enorme ventana que ahora estaba abierta.
-¡Solo faltan nueve! –dijo el Kuraka, viendo cómo sus compañeros habían logrado eliminar a un par de madéricos enemigos.
Sin embargo, el efecto del Tumi de Oro pasó, y el Chico de Madera pudo ver al ambiguo ser que trataba de lanzarlo por la ventana.
-¡Ataque Furioso de la Astilla Pilla!
El Varón se lanzó hacia un costado, pero no pudo esquivar la totalidad de las astillas, muchas de las cuales se clavaron en su brazo y pierna derechos. El Varón cayó al suelo gritando de dolor.
-¡Varón! –dijo Spoon, quien empezó a correr hacia donde yacía el Varón, y donde tres Chicos de Madera se preparaban a darle el golpe final.
-¡Perelevation!
El impacto hizo que los tres Chicos de Madera malignos salieran volando por la ventana de la Torre de los Sueños, cayendo cientos de metros hacia el inmenso valle.
-¡Solo seis más! –les dijo Spoon a sus compañeros.
-Dos para cada uno… -dijo, sonriente, el Kuraka.
El Varón sostuvo a uno de los Chicos de Madera por detrás, impidiéndolo moverse.
-¡Spoon! ¡Usa el Spoomerang en este! –le indicó a Spoon, que esquivaba las astillas de un Chico de Madera.
-¡Spoomerang!
La cuchara voladora quebró el cuello del Chico de Madera maligno en dos, y el Varón cogió la madérica cabeza.
-¿Una pichanga? –les preguntó a sus compañeros, luego de lo cual pateó la cabeza, la cual impactó en uno de los Chicos de Madera que estaba atacando al Kuraka, derribándolo.
-¡Buen disparo! –le dijo el Kuraka, sin darse cuenta que un Chico de Madera detrás de él iba a atacarlo.
-¡Ataque Furioso de la…!
¡Spoomerang!
La cuchara voladora quebró el cuello del Chico de Madera antes de que este pudiera terminar de recitar su ataque.
-¡Ya solo faltan cuatro! ¡Acabemos con ellos! –alentó a sus compañeros Spoon.
El Kuraka se quitó su manto inca y lo lanzó sobre dos Chicos de Madera, que se preparaban a atacar al Varón Ron Ron.
-¡Perelevation!
Spoon embistió a los dos Chicos de Madera, inmovilizados por el manto inca del Kuraka, y los dos salieron volando por la ventana de la Torre. Spoon cogió el manto y se lo devolvió al Kuraka, mientras una cabeza de Chico de Madera volaba e impactaba a otro de los madéricos enemigos, destruyéndolo.
-¡Miren, solo queda ese! –dijo el Varón, señalando al último Chico de Madera maligno, que se preparaba para atacar.
-¡No seas cuántico, vete! ¡Ya viste lo que pasó con tus amigos!
-Es una ilusión, Varón –le dijo el Kuraka –No es un Chico de Madera real.
Sin embargo, el Chico de Madera maligno pareció pensarlo dos veces, y empezó a retirarse, cuando un rayo proveniente del techo de la Torre lo vaporizó.
-¡Basuras inservibles! ¡Tenían que haber terminado con las 5 C! –dijo la voz de la Fuerza Maligna.
-¡Maldita dámier! –le gritó el Varón a la voz.
-¡Prepárate, porque te vamos a sacar del cuerpo de Dormilia! –le dijo Spoon.
-¡Vamos, Spoon! Llévanos hasta el techo, donde se encuentra la abertura –apuró el Kuraka a su compañero.
Spoon cogió al Kuraka y al Varón, y se preparó a realizar su técnica especial.
-¡Perelevation!
Los tres compañeros se perelevaron hacia el techo de la Torre de los Sueños, a través de la oscura abertura.
…
-¡Llegamos! Era en este salón, ¡yo me acuerdo!
La chica de los rulos abrió la puerta de la clase, y sus dos amigas entraron detrás de ella.
-¡Miren, es ella! –les dijo Misterio a sus dos amigas, señalando a la chica que dormía sentada en una carpeta.
-¡Es Dormilia! ¡Hay que despertarla pe! –les dijo Dragón.
-Pero, ¿cómo? –se preguntaba Tony.
-Si te vuelves pulga y te metes en su ojo o algo, ¿no se despertará? –sugirió Misterio.
-¡Ya sé! ¡Hay que cantarle! –dijo, emocionada, Dragón.
-¿Cuál canción? ¡No tenemos nuestros disfraces de animales! –objetó Tony.
-¡Podemos cantarle “Atrévete a despertarte!
-¡Si! –dijo Dragón, apoyando la idea de Misterio -¡Granja Show, prepárense a cantar!
Las tres chicas de la Granja Show se pusieron delante de la durmiente Dormilia y empezaron a cantar.
-Atrévete-te-te…
-A despertarte…
-Levántate…
La voz de la Granja Show penetró por las orejas de Dormilia, y empezó a sacarla de su eterno sueño. Lentamente, Dormilia abrió un ojo, luego el otro…
…
-¡Aquí es! –dijo el Varón, señalando delante de él.
-¡Esa es la verdadera Dormilia! –les dijo Spoon.
Delante de ellos, una cama enorme flotaba, en la cual se encontraba echada una chica vestida en pijama blanca. Una nube de oscuridad envolvía todo el lugar, contrastando con la durmiente Dormilia. La Fuerza Maligna estaba visible, como un virus que invadía la Torre de los Sueños.
-¡Me sorprenden por haber llegado tan lejos! –dijo la voz de la Fuerza Maligna, que provenía de la oscuridad que envolvía a Dormilia.
-¡Hemos venido a despertar a Dormilia, y a expulsarte del Reino de los Sueños para siempre! –sentenció el Varón Ron Ron.
-¡Jajaja! Me temo que eso será imposible… No hay forma alguna de lograr eso, al menos si están aquí –les dijo la Fuerza Maligna.
-¿Qué? ¿A qué se refiere con eso? –preguntó el Varón – ¿Cómo que no podemos despertarla desde aquí?
-¡Explícate! –le ordenó el Kuraka a la Fuerza Maligna.
-¡Jajaja! Ustedes no podrán despertar a Dormilia, porque ella no se encuentra aquí realmente. Tendrían que despertar a su cuerpo material, y ni así podrían lograrlo, ¡pues a Dormilia solo pueden despertarla aquellas que la dejaron durmiendo!
-¿Aquellas que la dejaron durmiendo? –se preguntó Spoon.
-¡Dámier! ¡Hemos venido hasta aquí por gusto! –se lamentaba el Varón.
-¡Dormilia nunca será despertada, intrusos! ¡Ella nunca abrirá sus ojos de nuevo, ni aquí ni en ningún lugar! –se burlaba la Fuerza Maligna.
-Eres una… -empezó a decir el Varón, pero se dio cuenta de que el Kuraka le hacía señas con los ojos. El Varón miró hacia donde el Kuraka le señalaba, y lo que vio lo dejó asombrado. Dormilia había abierto los ojos, y empezaba a incorporarse. Spoon también lo había notado, pero disimulaba su asombro, pues la Fuerza Maligna parecía no haberse dado cuenta.
-¡Ahora, sufrirán el terrible poder oscuro de Dormilia, el cual he podido obtener al corromperla por completo! ¡Su misión para despertarla ha sido un fracaso! –continuó diciendo la Fuerza Maligna -Ella continuará durmiendo por siempre, y mi poder será cada vez más y más… ¡¿Qué?! ¡No es posible!
Dormilia se había levantado de su eterno sueño, y se encontraba de pie sobre la cama flotante. De pronto, una luz invadió todo el lugar, y la oscuridad de la Fuerza Maligna empezó a desaparecer.
-¡No! ¡No es posible! ¡¿Cómo lograron despertarla desde aquí?! –bramaba la voz de la Fuerza Maligna, mientras luchaba por mantener su control sobre Dormilia.
-Esos no fuimos nosotros, fueron nuestros compañeros –le contestó el Varón Ron Ron.
-¡Lo lograron! ¡Pudieron despertarla! –se alegró el Kuraka, mientras veía como la luz que emanaba de Dormilia iba expulsando cada vez más a la oscuridad.
-¡No! ¡Malditos! ¡Me habrán derrotado aquí, pero esto es tan solo el comienzo! –les dijo, furiosa, la voz de la Fuerza Maligna, antes de desaparecer por completo.
-¡Lo hicimos! –dijo, victorioso, el Varón.
La Dormilia del Reino de los Sueños les sonrió, y luego desapareció entre la luz que invadía el cuarto. Pocos momentos después, un fuerte temblor remeció todo el lugar, y las paredes de la Torre de los Sueños empezaron a derrumbarse.
-¡Tenemos que salir de aquí! ¡Este sitio se va caer! –les advirtió Spoon a sus dos compañeros, luego de lo cual ambos se sujetaron a él, y Spoon utilizó su técnica especial para salir volando por una de las aberturas del cuarto, segundos antes que la Torre de los Sueños colapsara por completo.
Los tres compañeros aterrizaron en los prados del valle, contemplando cómo la isla voladora sobre la cual estaba construida la Torre se estrellaba contra el suelo. Poco después, una especie de portal se abrió en el cielo, uno muy parecido a aquél por el cual entraron al Reino de Dormilia.
-Ahora no queda más que entrar por ese portal, y llegaremos a la UPK –dijo el Varón.
-Ustedes adelántense –les dijo Spoon a sus dos compañeros.
-¿Por qué? ¿Qué piensas hacer aquí? –le preguntó el Kuraka.
-Voy a buscar más caramelos, pues estoy seguro que los necesitarán en su pelea contra Gordicia. Me reuniré con ustedes en la UPK, cuando ya estén listos para el ataque.
-Si vas a quedarte a buscar caramelos –le dijo el Varón –entonces también intenta encontrar algunas bananas. Gordicia confiscó todas las que había en la ciudad, y el Mono Calato las necesita para usar su Poder Cuántico.
-Dalo por hecho –dijo, sonriente, Spoon.
-Pero, ¿cómo vamos a llegar hasta el portal sin tu Perelevation? –preguntó el Kuraka, señalando al cielo, donde se encontraba la puerta de salida del Reino.
-Creo que es hora que le enseñe al Varón a usar el Perelevation –dijo Spoon.
-¿A mí? ¿En serio? –preguntó, emocionado, el Varón -¿Cómo me lo vas a enseñar?
-Bueno, tengo una amiga muy interesante que vive en esa casita que ves al fondo –dijo Spoon, señalando una pequeña cabaña a unos metros de ellos –Ella fue la que me “enseñó” a usar el Perelevation. Creo que estará más que contenta de enseñártelo a ti también.
Spoon se llevó al Varón Ron Ron dentro de la pequeña casa, que tenía una “P” marcada en la puerta. El Kuraka esperó por una media hora, hasta que por fin salieron Spoon y el Varón, quién tenía una sonrisa de oreja a oreja, y parecía cambiado.
-Vaya, que cara de felicidad, Varón –le dijo el Kuraka.
-Ahora este mono pastrulo ya puede usar el Perelevation –dijo Spoon.
-Bueno, ¡es hora de irnos! –dijo el Varón, emocionado –Spoon, nos encontraremos en la UPK para la batalla final.
Spoon asintió y, luego de despedirse de los dos compañeros, empezó a alejarse para empezar su búsqueda de caramelos y bananas.
El Varón cogió al Kuraka y, luego de dar una última mirada al Reino de Dormilia, ahora libre de maldad y tinieblas, se preparó a usar su nueva técnica.
-¡Perelevation!
Los dos cúanticos compañeros se elevaron alto, por los cielos, a través del portal, hacia la UPK…





